martes, 23 de abril de 2013







 

FUNDACIÓN DEL CONVENTO DE SAN JOSÉ, DE ÁVILA

Inauguración del nuevo convento   (12)

 El día señalado para la inauguración oficial del nuevo convento de carmelitas descalzas fue el día 24 de agosto de 1562.

El acto resultó muy sencillo. Asistieron la fundadora Doña Teresa de Ahumada, las monjas de la Encarnación Inés y Ana de Tapia y cuatro jóvenes seglares que recibieron el hábito ese mismo día- Era la primera Antonia de Henao, de 27 años.La segunda. María de Paz, natural de Ledesma y criada en el palacio de doña Guiomar de Ulloa. La tercera, Ürsula de los Santos, de 41 años, recomendada del Maestro Daza. Y la cuarta era hermana de Julián de Ávila, llamada María Dávila, de 37 años.

 También asistieron a la ceremonia el oficiante principal Maestro Daza, en quien había delegado el Obispo, Julián de Ávila que les sirvió de capellán del Convento, las bienhechoras  doña Aldonza  de Gúzman y doña Guiomar de Ulloa, y los amigos Francisco de Salcedo, Juán Velázquez Dávila. Gonzalo de Aranda.La escuchamos:

Pues todo concertado, fue el Señor servido que, día de san Bartolomé, tomaron hábito algunas, y se puso en santísimo Sacramento, y con toda autoridad y fuerza quedó hecho nuestro monasterio del gloriosísimo Padre nuestro San José, año de mil y quinientos y sesenta y dos. Estuve yo a darles el hábito y otras dos monjas de nuestra casa misma , que acertaron a estar fuera.

Como en esta casa, que  se hizo el monasterio era en la que estaba mi cuñado ( que –como he dicho- la había él comprado por disimular mejor el negocio) con licencia estaba yo en ella, y no hacía cosa que no fuese con parecer de letrados, para no ir un punto contra obediencia. Y como veían ser muy provechoso para toda la Orden por muchas causas; que, aunque iba con secreto y guardándome no lo supiesen mis prelados, me decían lo podía hacer; porque, por muy poca imperfección que me dijeran era, mil monasterios me parece dejara, cuanto más uno.

 Pues fue para mi como estar en una gloria ver poner al Santísimo Sacramento y que se remediaron cuatro huérfanas pobres – porque no se tomaban con dote- y grandes siervas de Dios  ( que esto se pretendió al principio, que entrasen personas que con su ejemplo fuesen fundamento para en que se pudiese el intento que llevábamos, de mucha perfección y oración, efectuar), y hecha una obra que tenía entendido era para servicio del Señor y honra del hábito de su gloriosa Madre, que éstas eran mis ansias (Vida 36, 5-6).

 

 

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