jueves, 15 de marzo de 2012

SABERNOS CONDOLER DE LOS TRABAJOS DE LOS PRÓJIMOS



SABERNOS CONDOLER DE LOS TRABAJOS DE LOS PRÓJIMOS


Como hemos ido viendo en los dias pasados, Madre Teresa propone consignas inequívocas para practicar el verdadero amor al prójimo. La consigna que nos recomienda hoy es ésta: amar es sufrir y gozar con el amigo. Teresa se hace eco de lo dicho por san Pablo “alegrarnos con los que se alegran y llorar con los que lloran”. Nuestra Priora de san José lo traduce con otras labras: “sabernos condoler de los trabajos” del otro y “ holgarnos con” sus alegrias y “apiadarse de él “. La escuchamos:

Mirad que importa este aviso para sabernos condoler de los trabajos de los prójimos por pequeños que sean, en especial a almas que, como desean los trabajos, todo se les hace poco.Y es muy necesario traer cuidado de mirarse cuando era flaca, y ver que si no lo es, no viene de ella; porque podría por aquí el demonio ir enfriando la caridad con los prójimos y hacernos entender es perfección lo que es falta.

En todo es menester cuidado y andar despiertas pues él no duerme, y en los que van en más perfección, más; porque son muy más disimuladas las tentaciones, que no se atreve a otra cosa. En fin, que es menester siempre velar y orar, que no hay mejor remedio para descubrir estas cosas ocultas del demonio y hacerle dar señal que es la oración.

Procurar también holgaros con las hermanas cuando tienen recreación con necesidad de ella y el rato que es de costumbre, aunque no sea a vuestro gusto; que, yendo con consideración, todo es amor perfecto. Asique es muy bien las unas se apiaden de las necesidades de las otras; miren no sea con falta de discreción. Sabed entender cuáles son las cosas que se han de sentir y apiadar de las hermanas, y siempre sientan mucho cualquier falta, si es notoria, que veais en la hermana.Y encomendarla mucho a Dios y procurar hacer vosotras con gran perfección la virtud contraria de la falta que le parece en la otra.

Esforzarse en esto, para que enseñe a aquella por obra lo que por palabra por ventura no lo entenderá ni le aprovechará. Esto de hacer una lo que ve resplandecer de virtud en otra, pégase mucho. Éste es buen aviso. No se os olvide.

¡Oh, qué bueno y verdadero amor será el de la hermana que puede aprovechar a todas, dejando su provecho por los de las otras! (CP 7, 6-8).



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