viernes, 31 de diciembre de 2010

¡GLORIA A DIOS SEÑOR DEL TIEMPO Y DE LA HISTORIA!

A tí, eterno Padre, te venera toda la creación

AL TERMINAR EL AÑO 2010, Te glorifico, Señor, y Te doy gracias por la sobreabundacia de tus misericordias conmigo y con los que han visitado nuestro BLOG. Me siento muy cercano al Dios que nos salva por Jesucristo, al que renuevo mi fe y amor. Al hacerse Dios hombre, la eternidad de Dios entró en el tiempo, y su misterio escondido entró en la historia. Constato como una evidencia que mi tiempo y mi historia han estado tocados por el dedo de Dios.

A tí, oh Dios, te alabamos, a tí, Señor, te reconocemos.A tí, eterno Padre, te venera toda la creación. Los cielos y la tierra están llenos de la majestad de tu gloria. Padre de inmensa majestad, Hijo único y verdadero, digno de adoración, Espíritu Santo, Defensor, Tú, para liberar al hombre, aceptaste la condición humana, sin desdeñar el seno de la Virgen. Dígnate, Señor, en este año 2011 guardarnos del pecado. Ten piedad de nosotros, Señor. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de tí. En tí, Señor confiamos.

A fin de año, me vienen a la memoria sucesos sorprendentes, marcados por la asitencia de Dios. Efectivamente, cuando uno cuenta con Dios en la vida, las cosas tienen un significado nuevo, y así se va desarrollando lo que llamamos cada uno nuestra historia de salvación.

Desde esta perspectiva debemos considerar el tiempo del año que concluye y del que comienza, para poner las distintas vicisitudes de nuestra vida, las que vengan, sean importantes o pequeñas, sencillas o indescifrables, alegres o tristes, bajo el signo de la salvación y acoger la llamada que Dios nos hace para conducirnos hacia una meta, que está más allá del tiempo: la eternidad.

Por ella suspiraba santa Teresa:
Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera
no se goza estando viva.
Muerte, no me seas esquiva;
viva muriento primero,
¡que muero porque no muero!

FELIZ AÑO NUEVO. Que Dios os guarde y os bendiga abundantemente. Nicolás González

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