domingo, 11 de octubre de 2009

SAN RAFAEL ARNAIZ, HOY AQUÍ

Nuestro Blog teresiano se complace, hoy aquí, en celebrar la canonización del joven universitario Rafael Arnaiz Barón. Hoy, domingo 11 de octubre, porque a estas horas el Papa Benedicto XVI, le proclamará santo con otros cuatro más.

Y lo queremos celebrar aquí, en Ávila, y en nuestro Monasterio de la Encarnación, porque aquí venía desde Madrid el joven estudiante de arquitectura , a pasar los fines de semana o algunas vacaciones , con sus tios Leopoldo y María. Leopoldo había traducido del francés el libro “ Secreto de la Trapa” y encargó a su sobrino que diseñara la portada del libro. Su tía María estaba fascinada con el Monasterio de la Encarnación y asistía con su familia y el sobrino, en ocasiones, a la Misa y otros actos de culto de las Carmelitas.

¿Quién es este joven,a quien el Papa va a declarar santo esta mañana? Rafael nació el 9 de abril de 1911 en Burgos, En aquella ciudad inició los estudios en el colegio de los Jesuitas. En 1922 su padre, ingeniero de montes, se trasladó a Oviedo con toda su familia. Ocho años después, el joven Rafael se traslada a Madrid, para cursar los estudios en la Escuela Superior de Arquitectura. Al acabar el tercer curso, atraído por el libro del que se había empapado para diseñar la portada, siente la llamada de Dios para hacerse monje, y al final del verano visita el monasterio cisterciense de San Isidro de Dueñas , en Palencia. En enero de 1934, con 23 años, ingresa en este monasterio .Pero, a pesar de su juventud, y de ser un deportista, cae enfermo. Una enfermedad incurable va a ser su martirio durante cuatro años. Está cuatro meses en el convento y otros tantos y más fuera, y así se va turnando, hasta que le llega la hora de la muerte, en la enfermería del monasterio, el 26 de abril de 1938. Tenía 27 años.

Cuando el Papa Juan Pablo II asistió a la Jornada Mundial de la Juventud en Santiago de Compostela, agosto de 1989, le propuso como modelo para los jóvenes. Modelo, por la anchura de su corazón , la vitalidad de su alma, y la entrega gozosa a la voluntad de Dios, en la salud y en la enfermedad. Fue radical en poner a Dios en el centro de su vida, en vivir sólo para Dios, siguiendo el lema teresiano “Sólo Dios basta”.

En carta a sus padres, les decía :”En el monasterio pasan los dias. ¿Qué importa? Sólo Dios y yo…Vivo aún en la tierra rodeado de hombres. ¿Qué importa? Sólo Dios y yo…Y, al mirar el mundo, no veo grandezas, no veo miserias, no veo las nieblas, no distingo el sol, el mundo se reduce a un punto, y en el punto hay un monasterio, y ,en el monasterio, sólo Dios y yo.”.- Pero, junto al amor a Dios, también practicaba el amor a sus hermanos, los hombres:”Ante Dios- decía- lo demás es secundario. Pero muchas veces lo secundario es necesario para tener paz y amor a Dios. Si el mundo supiera lo que es amar un poco a Dios, también amaría al prójimo. Al amar a Jesús, forzosamente se ama lo que Él ama. Ése es el apostolado del monje, pedir por los que no piden, y amar a Dios por los que no le aman”.

También el joven Rafael impresionaba, a cuantos le conocían, por su ternura y cariño a la Santísima Virgen. “La Virgen desde el cielo- decía- nos mira, ve nuestras faltas y miserias. Pero, si al propio tiempo ve nuestro amor, todo lo barre. Hoy , día de la Inmaculada, no se puede estar triste. Excuso decirte el alborozo que habrá en el cielo. ¡Quién estuviera allí! Si no os hablo de Dios y de la Virgen, de qué queréis que os hable? No sé otra cosa ,ni me interesa otra cosa”. En la capilla de la finca denominada Pedrosillo, a unos cinco kilómetros de la ciudad de Ávila, propiedad de sus tíos, todavía se conserva la imagen de la Virgen del Carmen, ante la que rezaba.

Hoy hemos tenido el gozo de celebrar la Eucaristía, ante esta misma imagen del Carmen, sitiada sobre un pedestal, que nuestras Carmelitas habían conseguido traer, con sorpresa para cuantos llenábamos el templo en la Misa de las 8,45.

A este monasterio de la Encarnación, precisamente, su tia María, al enviudar, atraída por Santa Teresa, vino, y se quedó para siempre, el 27 de abril de 1954. Profesó como monja carmelita, y desempeñó varios oficios ,entre ellos el de bibliotecaria .De su dedicación, quedó constancia el orden y catalogación de sus códices, manuscritos y libros en general. Aquí murio el 20 de octubre de 1980, con 81 años, y aquí está enterrada. Tomó de la imagen del coro alto el nombre y el sobre nombre de la capilla ,construida en el solar de la celda de Santa Teresa. Por eso se firmaba Hna. María Clemencia de la Transverberación.

La Hna. María Clemencia, antes de ser carmelita, estuvo casada , desde los 17 años, y tuvo cinco hijos. Aquí veían a verla con sus nietos. Cuando correteaban en el patio exterior del convento, alguien se preguntó ¿qué hacen aquí estos niños?. Su respuesta causaba una sorpresa inesperada:”Venimos a ver a la abuela monja”.

Amigos del Blog, ahí tenemos dos ejemplos luminosos de lo que fue para ellos el dicho de nuestra Santa:”Quien a Dios tiene, nada le falta, sólo Dios basta”. Dos testimonios de vida cristiana, y dos intercesores más en el cielo. Un joven estudiante universitario y una madre de familia, que dio a luz cinco hijos, en pleno siglo XX.

Adiós. Con un cordial saludo de vuestro Capellán.

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