sábado, 30 de marzo de 2013



                                                    PASCUA DE RESURRECCIÓN

   Esta es la noche en que, rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende victorioso del abismo. Este misterio de la resurrección lo  expresamos con tres signos sacramentales: el pan de la eucaristía, la luz del Cirio y el agua bendita.- Para expresar la relación de la eucaristía con la resurrección, nos valemos de  la palabra de Jesús:”En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere da mucho fruto”. Jesús es el grano de trigo que muere. Del grano de trigo enterrado comienza a salir el tallo, y crece la espiga. Eso mismo pasó  con Jesucristo: no podía permanecer en el sepulcro. El sepulcro queda vacio, porque el Padre no lo “entregó a la muerte, ni su carne conoció la corrupción”. Puesto que ha consumado su muerte como ofrecimiento de sí, como acto de amor, su cuerpo ha sido transformado en la nueva vida de la resurrección. Por eso él,  el Verbo encarnado , es ahora nuestro alimento, que lleva a la auténtica vida ,a la vida eterna. El Verbo eterno –la fuerza creadora de la vida – ha bajado del cielo, convirtiéndose así en el verdadero maná, en el pan que se ofrece al hombre en la fe y en el sacramento. Ha resucitado y ha abierto el corazón de Dios a la carne transformada. Del grano de trigo enterrado comienza  la gran multiplicación del pan de vida que dura hasta el fin de los tiempos: El es el Pan de vida capaz de saciar sobreabundantemente a toda la humanidad y de darle el sustento vital, la vida nueva de la fe y del espíritu: el Hijo de Dios eterno, que se hizo hombre, para ser también pan para nosotros,a través de la cruz y la resurrección. Sobre el sepulcro de Jesús, resplandece el misterio de la Eucaristía, que celebramos en esta noche santa.

 Señor Jesucristo, al ser puesto en el sepulcro has hecho tuya la muerte del grano de trigo, te has convertido en el grano de trigo que muere y produce fruto con el paso del tiempo, hasta la eternidad. Desde el sepulcro iluminas para siempre la promesa del grano de trigo del que procede  el verdadero pan de vida en el cual te ofreces a ti mismo. La Palabra eterna, a través de la encarnación y la muerte, se ha hecho Palabra cercana; te pones en nuestras manos y entras en nuestros corazones para que tu Palabra crezca en nosotros y produzca fruto. Te das a ti mismo a través de la muerte del grano de trigo, para que también nosotros tengamos el valor de perder nuestra vida para encontrarla. Ayúdanos a amar cada vez más tu misterio eucarístico y a venerarlo,a vivir verdaderamente de Ti, Pan del cielo. Ayúdanos a ser tu “perfume” y a hacer visible la huella de tu vida en este mundo. Haz que podamos alegrarnos de que una vez resucitado del sepulcro estás siempre vivo entre nosotros hasta el fin del mundo. Que llevemos esta certeza y este gozo al mundo,para ser de este modo testigos de tu resurrección.

   Jesucristo resucitado es luz, simbolizado por el cirio. Nos apoyamos también en la palabra de Jesús:” Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”.- Cristo es la luz que ilumina la inteligencia por ser la plenitud de la revelación divina; y es también luz que inflama la voluntad para que pueda aceptar esa misma revelación y hacerla vida suya. Nosotros hemos seguido el cirio con sus luces en la mano, para expresar que Jesús nos pide que le sigamos para llegar a ser hijos de la luz..”Caminad mientras teneis la luz, para que las tinieblas no os sorprendan; porque el que camina en tinieblas no sabe a dónde va.Mientras teneis la luz, creed en la luz para que seais hijos de la luz”.

   El tercer signo sacramental de Cristo resucitado es el agua. La vida nueva que recibimos con el agua del bautismo, y la fuerza que infundió en sus apóstoles, para ir por todo el mundo anunciando su mensaje de salvación, lo expresamos también esta noche con el agua, que vamos a bendecir y derramar después sobre nuestras cabezas. Al vernos rociados por el agua bendita, sintámonos como hijos de Dios renacidos por el bautismo, renovados en el espíritu, como rociados por la gracia de Cristo resucitado, que al igual que el agua, reconforta, alivia, purifica y da vida.- La Pascua es un revivir  la muerte y  la resurrección del Señor,para apropiárnosla. Es una actualización siempre nueva de ponernos en comunión con Cristo viviente en la Iglesia.

 
      La resurrección de Cristo de entre los muertos es el fundamento de nuestra fe y de nuestra esperanza. Saliendo victorioso de la muerte, fué entronizado en la historia como el Señor. Sólo en El está la salvación. Por su Espíritu sigue vivo en la Iglesia y en el corazón de los creen en El.Digámosle de corazón: “Tú eres mi luz y mi salvación”.

 

jueves, 28 de marzo de 2013








 

FUNDACIÓN DEL CONVENTO DE SAN JOSÉ, DE ÁVILA

  El Provincial la envió a Toledo, donde residió seis meses (7)

 

Lo que más temía nuestra Fundadora era que le llegasen noticias al Provincial de cómo ella, a pesar de la prohibición de este su superior, seguía ocupándose del proyectado convento, hasta el punto de  que ya disponía de una casa y que poco a poco la iba disponiendo para ser un monasterio.

Y resultó que el día 24 de diciembre de 1561, la muy magnífica Priora de la Encarnación le anticipó que tenía que comunicarle un mandato urgente del Provincial. Pero ¡oh sorpresa! La mandaba que se desplazase a la ciudad de Toledo para consolar a doña Luisa de la Cerda, señora de la alta sociedad, que acababa de enviudar, y le había pedido la compañía de una monja que tenía fama de ser muy espiritual, y que había pensado en doña Teresa de Ahumada. Y aquí tenemos a nuestra monja, con las manos en la masa, que tiene que abandonar su proyecto, sin saber cómo ni cuándo podría volver a retomarlo. La escuchamos:
Pues por mucho cuidado que yo traía para que no se entendiese, no podía hacerse tan secreto toda esta obra que no se entendiese mucho en algunas personas: unas lo creían y otras no.-Yo temía harto que venido el Provincial, si algo le dijeses de ello, me había de mandar no entender  en ello, y luego era todo cesado.
 
Proveyólo el Señor de esta manera: que se ofreció en un lugar grande, más de veinte leguas de éste, que estaba una señora muy afligida a causa de habérsele muerto su marido. Estábalo en tal extremo, que se temía su salud. Tubo noticia de esta pecadorcilla, que lo ordenó el Señor así que la dijesen bien de mí, para otros bienes que de aquí sucedieron. Conocía esta señora mucho al Provincial; y como era persona principal y supo que yo estaba en monasterio que salían, pónele el Señor tan gran deseo de verme, pareciéndole que se consolaría conmigo, que no debía ser en su mano, sino luego procuró por todas las vías que pudo llevarme allá, enviando al Provincial que estaba bien lejos. El me envió  un mandamiento con precepto de obediencia, que luego fuese con otra compañera. Yo lo supe la noche de Navidad.

Hízome algún alboroto y mucha pena ver que, por pensar que había en mí algún bien, me quería llevar; que, como yo me veía tan ruín, no podía sufrir esto. Encomendándome mucho a Dios, estuve todos los maitines, o gran parte de ellos, en gran arrobamiento. Díjome el Señor que no dejase de ir…, y que para este negocio del monasterio convenía ausentarme hasta ser venido el Breve; porque el demonio tenía armada una gran trama venido el Provincial; que no temiese de nada, que él me ayudaría allá ( Vida, 34, 1-2)

 ¡FELICIDADES,MADRE TERESA, tal dia como  hoy, 28 de marzo de 1515 naciste en Avila!

domingo, 24 de marzo de 2013






FUNDACIÓN DEL CONVENTO DE SAN JOSÉ, DE ÁVILA

 Sobre la reacción del monasterio de la Encarnación (6)

 

Santa Teresa había ingresado en el Monasterio de la Encarnación en 1535 y era monja profesa de velo negro. Formaba parte de una comunidad  compuesta de unas ciento cincuenta monjas. Cuando se enteraron, por la calle, que su compañera Dª Teresa de Ahumada quería fundar un convento nuevo, se opusieron frontalmente a semejante proyecto.

 Algunas hasta llegaron a pedir que la metiesen en la “carcelilla”.  Era ésta una habitación destinada a recluir a personas incorregibles, o que hubieran cometido faltas calificadas como muy graves, según las Constituciones de la Orden del Carmen. La escuchamos a nuestra Santa:

Estaba muy malquista en todo mi monasterio porque quería hacer monasterio   más encerrado. Decían que las afrentaba, que allí podía también servir a Dios, pues había  otras mejores que yo; que no tenía amor a la casa; que mejor era procurar renta para ella, que para otra parte. Unas decían que me echasen en la cárcel; otras, bien pocas, tornaban algo de mí. Como no había de decir lo principal, que era mandármelo el Señor, no sabía qué hacer, y así callaba.

 

Lo que mucho me fatigó fue una vez que mi confesor,- en esta multitud de persecuciones-, me escribió que ya vería que era todo sueño en lo que había sucedido, que enmendase de allí adelante en no querer salir con nada ni hablar más de ello, pues veía el escándalo que había sucedido; y otras cosas, todas para dar pena (Vida 33, 2-3).

 
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