viernes, 30 de abril de 2010

TERESA, UN EURO Y DIOS


LAUDATIO DE JUAN PABLO I A SANTA TERESA (1).



Albino Luciani, que fue Papa durante un mes solamente, escribió el libro Ilustrísimos Señores, que es un conjunto de cartas dirigidas a distintos destinatarios. Una la titula Teresa,un maravedís y Dios. Se la dedica a santa Teresa de Jesús. Dice así:


Querida santa Teresa: En el mes de octubre se celebra tu fiesta. He pensado que me permitirás entretenerme por este escrito contigo.




Quien contempla el famoso grupo marmóreo donde Bernini te presenta en el momento en que un serafín se dispone a atravesar tu pecho con su flecha, piensa en tus visiones y éxtasis. Y acierta. Porque la Teresa de los raptos místicos es también la verdadera Teresa.


Pero también es verdadera la otra Teresa, que a mí me gusta más: la que está cerca de nosotros, como se despresnde de su “Vida” y de las “Cartas”. Es la Teresa de la vida práctica. La que experimentó las mismas dificultades que nosotros y las supo vencer hábilmente. La que sabía sonreir, reir y hacía reir. La que se movía con soltura en medio del mundo y en las circunstancias más diversas. Y todo eso gracias a sus grandes dotes naturales, pero sobre todo en virtud de su unión constante con Dios.


Estalla la reforma protestante, la situación de la Iglesia en Alemania y Francia se hace crítica. Tu te acongojabas por ello y escribiste: “Con tal de salvar una sola alma de las muchas que se pierden allí, sacrificaría mil veces la vida¡Pero, soy mujer!”.


¡Mujer! Pero una mujer que vale por veinte hombres, que no deja sin probar medio alguno, y logra realizar una magnífica reforma interna, y con su obra y sus escritos influye en toda la Iglesia. Es la primera y la única mujer que –junto con santa Catalina- ha sido declarada Doctora de la Iglesia.


Mujer de lenguaje sencillo y de pluma elegante y aguda. Tenías un altísimo concepto de la misión de las monjas. Sin embargo, escribe al padre Gracián:¡Por amor de Dios, mire bien lo que hace! No crea nunca a las monjas, porque, si ellas quieren una cosa, recurren a todos los medios posibles”. Y al padre Ambrosio, rechazando una postulante, le decía :“ Vd.me hace reir diciéndome que ha comprendido aquella alma, sólo con verla. ¡No es tan facil conocer a las mujeres"



Tuya es la lapidaria definición del demonio:”¡ Ese pobre desgraciado que no puede amar!”



Insuperable te mostraste en el momento de la batalla. El Nuncio, nada menos, te mandó encerrar en el monasterio de Toledo, declarándote “fémina inquieta, vagabubda, desobediente y contumaz”. Pero desde el convento enviaste mensajes a Felipe II, a príncipes y prelados, y se desenredó la madeja.


Vuestra conclusión: “Teresa sola no vale nada; Teresa y un maravedís valen menos que nada.¡Teresa, un maravedí y Dios lo pueden todo”.




Pues, amigos del BLOG: ¡Hagamos nuestra esta consigna de santa Teresa, y vereis cómo Dios lo puede todo¡

martes, 27 de abril de 2010

SANTA TERESA FUNDA EL CARMELO EN UN PAJAR


SANTA TERESA FUNDÓ LA ORDEN DEL CARMEN DESCALZO EN UN PAJAR


Cuando santa Teresa, después de fundar las Carmelitas Descalzas, decide fundar la misma Orden para varones, lo primero que hace es buscar dos personas a su gusto. La una era un fraile elegante y comprometido, y la otra un altísimo místico y poeta. “Yo la vi,- cuenta Julian Dávila-, a la santa Madre andar a buscar, en el mayor cuidado que se puede decir, solas dos personas, que fuesen sujetos tales cuales eran menester para empezar obra tan perfecta y santa y de tanta dificultad”.

Luego buscó una casa, que sirviera de convento, en el que sembrar la semilla de una institución llamada a extenderse por todo el mundo y a perpetuidad. Según nuestros cálculos humanos, adivinamos que buscaría un monasterio levantado a semejanza del de Santo Tomás en Ávila, o el de Santa Ana, con sus grandes claustros góticos e iglesias abovedadas con retablos, como los que acaba de pintar Pedro Berruguete, el pintor de los Reyes Católicos. Eso era lo que correspondía a juicio de la gente.

Pero,nó. Eso no le iba a nuestra Fundadora. Cuando le dijo a sus amigos que ya había encontrado una casa para tal fin, que le había ofrecido el abulense don Rafael en una dehesa llamada Duruelo, quiso verla y se hizo acompañar de su amigo Julián de Ávila ( o Dávila). Y este testigo nos dice lo que vió: “Como la Madre estaba tan deseosa de tener a donde hacer principio, aceptola de buena gana y procuró luego de ir a verla. Y yo la llevé al dicho lugar de Duruelo. Y vimos la casa, que más era pajar que casa para morar, porque estaba de suerte que, esa noche en que tuvimos que estar allí, nos tuvimos que ir a recoger a la iglesia ( del poblado, que tenía cinco o seis vecinos), y nos echamos a dormir por aquellos poyos. Y, al otro día, se trabajó en limpiar la casa, que había bien menester. Y dando la Madre la traza en ella para el monasterio, procuró enviar a los dos frailes lo más presto que ella pudo. Ellos fueron y profesaron la guarda de la primitiva regla de los padres antiguos. Y guardábanla también que todos los lugares comarcanos se movían a gran devoción…, y venían muchos labradores de aquella comarca, y les traían en bastimento corporal, y ellos llevaban el espiritual, y se volvían loando a Dios por haberles traído allí aquellos siervos de Dios”.

Al tal conventico empezaron a acudir gente muy religiosa y docta, y a profesar en él. Salieron buenos predicadores que platicaban sermones por los pueblos de los alrededores. Cundió la devoción, hasta el punto que, años después volvió a acudir Julian Dávila con su amigo Gonzalo de Aranda, a pie desde Ávila “ en romería, porque convidaba tanto a devoción esta primera casita, que nos estuvimos no sé que días, que parecía estábamos en el paraíso. Y así creo les parecía a todos cuantos allá iban”, según testimonio de Julián Dávila.


Al día de hoy, en ese lugarcillo de Duruelo, sigue habiendo tres o cuatro casas de labradores, pero en lugar del convento de frailes hay uno de Carmelitas Descalzas y una Casa de Espiritualidad, con capacidad para unas veinte personas en régimen de internado, para tandas de Ejercicios Espirituales o retiros en oración y soledad.

¿Quieren saber, mis amables visitadores, lo que han llegado a ser, al día de hoy, los vetustos, majestuosos y grandiosos edificios de Santo Tomás y el de Santa Ana ? Pues del primero, solo una décima parte sigue sirviendo de iglesia, hoy parroquia muy floreciente, y convento de religiosos dominicos; el de santa Ana, hoy es la sede de na institución civil.


De pronto uno se vuelve a la casa pajar de Duruelo, y ve allí barriendo a Madre Teresa, ante el pasmo de su amigo Juan Dávila, y se pregunta: ¿Pero fue aquí donde fundaste la gloriosa y refulgente Orden de Carmelitas Descalzos hoy, cuatro siglos después, en el XXI, extendida por el mundo entero ? No quiero que me contestes, Madre Teresa, me basta con mirarte, para que todos mis cálculos queden petrificados. Tiemblo ante la decisión que has tomado.¡ Aquí ! ¿ En esta casa pajar vas a fundar una sagrada Orden? Un sacrosanto silencio me transporta a otro mundo diferente. ¡ Increible, madre Teresa, eres increible !

sábado, 24 de abril de 2010

DOMINDO DEL BUEN BASTOR

JESUCRISTO.Pintura sobre tabla, Pedro Berrugete,a.1503,
retablo mayor de la Catedral de Ávila.

Domingo de Pascua IV
Jesucristo, buen Pastor, es el tema central del Evangelio, que leemos en la Misa de este domingo.- Jesucristo es como un Pastor bueno. Con esta imagen se designba en su tiempo al que estaba al frente de un pueblo, por tener la misión de apacentarlo, de regirlo, de defenderlo y de cuidarlo.


El hombre se sentía guiado, conducido, protegido por ese guía bueno y fiel, que designaba metafóricamente con el nombre de Pastor... Esto no era nada humillante para el hombre, pues se sentía bajo una protección superior a él, bueno y fiel. La imagen del Buen Pastor es muy frecuente en los salmos y se aplica a Dios, a quien se le invoca como guia y pastor de su pueblo, su creador y señor, su fiel proveedor, que ama a su pueblo y poderosamente lo rige.


Por eso Jesucristo que es la presencia visible del pastor divino, se llama también a sí mismo el buen pastor. Y nosotros le invocamos piadosamente con palabras del salmo 22:” El Señor es mi pastor, nada me falta”. Jesucristo es mi pastor, en quien puedo confiar, al que pertenezco, a cuya conducción me someto,a cuya providencia me entrego. El está cerca de mí, me apacienta y me rige.- Dejarse guiar por este Pastor, es estar seguro de caminar por sendas rectas, porque Dios es bueno, es el Dios de toda consolación, el omnipotente, el santo, y como tal no puede querer más que nuestro bien.-


Dejarse guiar por este Pastor es estar seguro de ser llevado a verdes campiñas del espíritu donde podamos acampar, descansar en paz, y donde podamos sentirnos refrigerados en medio del trabajo y de las zozobras de la vida.

Por eso llamar a Jesucristo nuestro Pastor, el Mesias, el Cristo Salvador, no lo podemos decir sin un acto profundo de fe y de amor. Y como tal lo aceptamos gozosamente. Y podemos seguir diciendo con el salmista: “ Aunque camine por cañadas oscuras, por barrancos tenebrosos, nada temo, porque tú estás conmigo”..- Pretender que Jesucristo nos conduzca sólo por sendas fáciles es una utopía. A cada uno de nosotros la vida nos leva por senderos tortuosos, caminos en que nos vemos asaltados, como oveja descarriada, por los lobos de la existencia, por buitres ambrientos... Lo que Cristo proporciona al caminante es no temer mal alguno. Caminando con El o El con nosotros, no podemos temer mal alguno. No cambia la naturaleza del camino, lo que cambia es la situación, el ánimo del viadante. Pues todo lo que nos rodea y oprime, lo que nos cansa o desespera, no es en el fondo mal alguno, sino el camino normal de la vida y de la salvación.


Señor mio, Jesucristo: “ Porque Tú estás conmigo, no temo mal alguno”.