miércoles, 4 de abril de 2012

IOH SOBERANAS VIRTUDES, EMPERADORAS DE TODO LO CRIADO!



¡OH SOBERANAS VIRTUDES, EMPERADORAS DEL MUNDO!

¿ Cómo podrá uno conseguir el verdadero señorío? ¿ Cómo conquistar tal dominio de uno mismo, tal paz y soberanía interior, que nada ni nadie nos quite la felicidad?

Vivir es el arte de ser feliz. Felicidad que consiste en irse liberando de las amarras exteriores e interiores, avanzando en el autocontrol y autodominio de uno mismo. Y poniendo en las fronteras los enemigos de la vida, cuales son, entre otros, la angustia y la tristeza. Y conformar nuestra voluntad a la voluntad de Dios.

A este propósito, Madre Teresa centra su soberanía en poseer estas dos virtudes; humildad y desasimiento. La persona que sea profundamente humilde y esté desasida de todo se puede pelear con todos los demonios y con todo el mundo, porque no tiene miedo a nada ni a nadie. Lo único que teme es descontentar a su Dios. La escuchamos:

Aquí puede entrar la verdadera humildad, porque esta virtud y esotra (el desasimiento), me parece andan siempre juntas. Son dos hermanas que no hay para qué apartarlas. No son estos los deudos, que yo aviso se aparten, sino que los abracen y las amen y nunca se vean sin ellas.

¡Oh soberanas virtudes, señoras de todo lo criado, emperadoras del mundo, libradoras de todos los lazos y enredos que pone el demonio, tan amadas de nuestro enseñador Cristo, que nunca un punto se vio sin ellas!. Quien las tuviere bien puede salir y pelear con todo el infierno junto y contra todo el mundo, y sus ocasiones. No tiene ya miedo de nadie, que suyo es el reino de los cielos; no tiene a quien temer, porque no se le da nada de perderlo todo ni lo tiene por pérdida; sólo teme descontentar a su Dios, y suplicarle las sustente en ellas, porque no las pierda por su culpa.

Verdad es que estas virtudes tienen tal propiedad que se esconden de quien las posee, de manera que nunca las ve ni acaba de creer que las tiene ninguna, aunque se lo digan; mas tiénelas en tanto, que siembre anda procurando tenerlas, y las va perfeccionando más en sí, aunque bien se señalan los que las tienen. Se da a entender a los que los tratan, sin querer ellos (CP 10, 3-4).

VOLAR SIN IR CARGADA DE TIERRA Y DE PLOMO



VOLAR SIN IR CARGADA DE TIERRA Y DE PLOMO

Madre Teresa de Jesús , en el capítulo 10 de Camino, nos propone un nuevo desasimiento, el desasirse de sí mismo. Para ella, “desasimiento” es “liberación”. Y sirve para llegar al “señorío” de sí mismo. Porque no adelantaría nada el alma que cierra la puerta de su casa interior, para que no entren los ladrones de la calle, y tenga un ladrón dentro de la casa.

Así puede ocurrir. Comunmente, pensamos que la libertad nos la quitan desde fuera: con violencia, opresión, prohibiciones, limitaciones a la libertad de acción o de movimientos. Por ahí ha comenzado Madre Teresa: hay que liberarse de las amarras exteriores, de cosas y personas, que de alguna manera nos tienen amarrados, y no nos permiten volar con libertad de espíritu.

Pero esa liberación de amarras exteriores no basta. La verdadera estrategia de la liberación interior consiste en vaciar la tierra y el plomo que el egoísmo y la soberbia vienen acumulando en nuestro corazón. O dicho de otra manera: liberarnos de nosotros mismos, porque el ladrón y las cadenas las llevamos dentro. La escuchamos:

Desasiéndonos del mundo y deudos y encerradas aquí (las monjas del convento de san José),con las condiciones que están dichas, ya parece lo tenemos todo hecho y que no hay que pelear con nada.¡Oh hermanas mias! No os aseguréis ni os echéis a dormir, que será como el que se acuesta muy sosegado habiendo muy bien cerrado sus puertas por miedo de los ladrones, y se los deja en casa.

Y ya sabéis que no hay peor ladrón, pues quedamos nosotras mismas, que si no se anda con gran cuidado y cada una mira mucho en andar contradiciendo su voluntad, hay muchas cosas para quitar esta santa libertad de espíritu ,para que pueda volar a su Hacedor sin ir cargada de tierra y de plomo.

Gran remedio es para esto traer muy continuo en el pensamiento la vanidad que es todo y cuán presto se acaba, para quitar las afecciones de las cosas que son tan baladíes y ponerla en lo que nunca se ha de acabar. Y, aunque parece flaco medio, viene a fortalecer mucho el alma, y en las muy pequeñas cosas traer gran cuidado; en aficionándonos a alguna, procurar apartar el pensamiento de ella y volverle a Dios, y su Majestad ayuda (CP 10, 1-2)



domingo, 1 de abril de 2012

IMAGEN DE SANTA TERESA




Envio esta imagen a las Carmelitas de Argentina. Díganme si les ha valido para lo que la querían Un saludo