viernes, 3 de febrero de 2012

AYUDA MUCHO TENER ALTOS PENSAMIENTOS



En el cuarto capítulo de Camino de Perfección, Teresa prorrumpe en una sinfonía de altos pensamientos, interpretando la dimensión misteriora del amor fraterno. No es facil percibir los distintos sonidos de sus palabras.



Ante esta sinfonía de altos pensamientos de Teresa ocurre lo que pasa en un auditorio que escucha música de Beethoven : unos se conforman con un sonido global y armonioso, y otros captan la sonoridad diferenciada de violines, arpas y cimbalos.



En una lectura rápida, uno entiende que Madre Teresa aconseje a sus monjas del recien fundado convento de san José que se amen fraternalmente¡ No faltaba más! Pero ella nos previene que " de guardar a guardar va mucho".



Empieza basando la belleza del amor en "que oremos sin cesar". El talento y la creatividad de Teresa, que tiene el oficio de regular la vida común de sus monjas, empieza orientándolas desde su interior. Su existencia monástica se funda en orar sin cesar, en cultivar la amistad íntima con quien sabemos nos ama. El cultivo de la amistad con Dios ha de inspirar el trato de amistad con las hermanas. La escuchamos:



"Se dice en la primera Regla nuestra que oremos sin cesar. Con que se haga esto con todo el cuidado que pudiéremos, que es lo más importante, no se dejarán de cumplir los ayunos y disciplinas y silencio que manda la Orden; porque ya sabeis que, para ser la oración verdadera, se ha de ayudar en esto: que regalo y oración no se compadecen".



" En esto de oración es lo que me habeis pedido diga alguna cosa; y lo dicho hasta ahora, para en pago de lo que dijere, os pido yo cumplais y leáis muchas veces de buena gana".



"Antes que diga de lo interior, que es la oración, diré algunas cosas que son necesarias tener las que pretenden llevar camino de oración, y tan necesarias que, sin ser muy contemplativas, podrán estar muy adelante en el servicio del Señor; y es imposible, si no las tienen, ser muy contemplativas, y, cuando pensaren lo son, están muy engañadas. El Señor me dé el favor para elo y me enseñe lo que tengo que decir, porque sea para su gloria.Amen".



"No penseis, amigas y hermanas mias, que serán muchas las cosas que os encargaré. Solas tres me extenderé en declarar, para tener la paz que tanto nos encomendó el Señor, interior y exteriormente: la una es amor unas con otras; otra, desasimiento de todo lo criado; la otra, verdadera humildad, que, aunque la digo a la postre, es la principal y las abraza todas"( CD 4, 1-4).


Pues, poniendo estros tres instrumentos musicales, a modo de violín, arpa y cimbalo, en las manos de las doce monjas de San José, Teresa, la directora de la orquesta, nos va a deleitar con una armoniosa melodía, cual es la vida carmelitana descalza. A esos altos pensamientos nos vamos a referir en los próximos días. Con un cordial saludo-Nicolás

miércoles, 1 de febrero de 2012

CURÓ A MUCHOS ENFERMOS. Domingo, 5 febrero

Apostol santo Tomás



DOMINGO ORDINARIO V B

Jesucristo aparece predicando en la región de Galilea, rodeado de gentes ansiosas de escucharle, y entre ellos, muchos enfermos. Venían con la esperanza de ser curados por Jesús, que tenía fama de compadecerse de los que sufrían y tenía un poder especial para curar de las más diversas enfermedades.- La curación de los enfermos es un testimonio por el que Jesús trata de convencer a la gente de su misión, como Hijo de Dios. Porque tales curaciones no podía hacerlas nadie más que él.- La curación de los enfermos es la prueba de que la mano de Dios actúa en Jesucristo, su Hijo...Curando a los enfermos nos descubre también la naturaleza y los destinatarios de la salvación que Cristo nos trae...
Los enfermos, y con ellos todos los pobres y los débiles de este mundo, son los primeros a quienes Jesús ofrece la salvación, su perdón y su misericordia. A Dios no se le puede atribuir la enfermedad ni el sufrimiento . Dios no puede querer más que lo mejor para los hombres...Eso es lo que nos demuestra Jesucristo: que Dios ama con entrañas de misericordia a todos los que sufren enfermedad y está muy cercano a ellos para infundirles ánimo, fortaleza y la salud.
La enfermedad es una realidad humana insoslayable. De ella aprendemos a conocer aspectos del hombre que pasan desapercibidos en la euforia del bienestar y de la salud. Cuando no se ha experimentado ninguna enfermedad seria o no se ha tenido contacto con el mundo de los enfermos, no conocemos la verdadera realidad humana. El enfermo experimenta la debilidad radical de su ser y de su existir. Descubre su pobreza radical y su dependencia de los demás...Ahí tiene que descubrir sus capacidades de sobreponerse y de sacar fuerzas de la flaqueza. Tiene que mantener la esperanza y las ganas de vivir, apoyándose en la confianza que le infunden los que le acompañan y sobre todo en la confianza en Dios que puede curarle.
La Iglesia a lo largo de los siglos ha querido reproducir la misericordia de Jesucristo por los que sufren, creando hospitales y ofreciendo sus servicios para aliviar y consolar a los enfermos. Esa actitud de Jesús con los enfermos es para los creyentes, para cada uno de nosotros, una pauta de nuestro comportamiento cristiano, que tenemos muchas ocasiones de ejercitar hoy. Los enfermos, los impedidos, los ancianos que no pueden valerse por si solos, constituyen una parte muy importante de nuestra sociedad. Son los que más necesitan de nuestro amor y de nuestros desvelos. Personas a quienes todo se lo debemos, merecen al menos el cariño y el acogimiento de sus familiares y de la sociedad.
Los cristianos que debemos imitar a Jesucristo y obrar a su imagen y semejanza, sabemos : - que los enfermos son objeto de la predilección y del amor de Jesucristo; que siguen siendo necesarios en la sociedad porque representan sentimientos y valores que sólo ellos pueden ofrecernos; que por sufrir en sus personas la debilidad y el dolor, acercándonos a ellos, podremos percibir el gozo de darnos a los demás y el gozo en ellos de sentirse comprendidos y reconocidos por lo que son, y un anticipo de la situación a la que podremos llegar

DIOS TENGA MISERICORDIA DE ESTA PECADORCILLA,GUSANILLO, POBRECILLA








Así se presenta a sus lectores la santa más universal de occidente, la primera mujer del mundo mundial que ha sido declarada por Pablo VI Doctora de la Iglesia en 1970, la fundadora de la Orden del Carmen Descalzo. la escritora del Castillo Interior o Las Moradas, que ha alcanzado la cima de los escritos de teología mística y espiritual.



En este capítulo 3º de Camino de Perfección, aparece , en los 6 primeros párrafos que comentamos dias pasados, la voz fuerte de Teresa como capitana que imparte consignas y formula el símbolo del castillo, como fortaleza, morada del Rey y de sus capitanes, los predicadores y teólogos, que jamás han de rendirse en la pelea contra los cobardes y traidores herejes.

Hoy descubrimos la voz de saterdotisa que se vuelve a Dios Padre y a su Hijo Jesucristo para orar: clamor que le empaña la voz y da paso a una súplica de mujer, humillada por los varones que por ser tal no la valoran, y, para darles en el rostro, se presenta como una pecadorcilla, pobrecilla, que se arrastra por los suelos como un gusanillo, no sin antes decirles que Jesucristo se sintió agusto en medio del grupo de mujeres presididas por su Madre, mientras anduvo en este mundo.



Teresa irrumpe en una oración, en la que cabe distinguir tres tiempos. Primero, Teresa presenta a Jesucristo el pequeño grupo de mujeres orantes, que ella preside en el convento de san José de Ávila:" Confio yo, Señor mio, en estas siervas vuestras que aquí están, que veo y sé que no quieren otra cosa ni la pretenden, sino contentaros.Por vos han dejado lo poco que tenían y quisieran tener más para serviros con ello. Pues no sois vos, Cristo mio, desagradecido para que piense yo dejaréis de hacer lo que os suplican; ni aborrecísteis, Señor, cuando andábais en el mundo, las mujeres, antes las favorecísteis siempre con mucha piedad".



En el segundo tiempo, Teresa se dirije al Padre, para hablarle de su propio Hijo Cristo, con un atrevimiento clamoroso, como llamándole la atención de por qué consiente que le traten tan mal los herejes: "Pues, Criador mio, ¿cómo pueden sufrir unas entrañas tan amorosas como las vuestras, que lo que se hizo con tan ardiente amor de vuestro Hijo y por más contentaros a vos ( que mandásteis nos amase) sea tenido en tan poco como hoy día tienen esos herejes al Santísimo Sacramento, que le quitan sus posadas deshaciendo las iglesias? ¿ Ya no había pagado bastantísimamente por el pecado de Adán? ¿Por qué siempre que tornamos a pecar, lo ha de pagar este amantísimo Cordero? ¡No lo permitais, Emperador mio! ¡No mireis a los pecados nuestros. sino a que nos redimió vuestro sacratísimo Hijo y a los merecimientos suyos y de su Madre gloriosa y de tantos santos y mártires como han muerto por vos!"



Y, por último, Teresa vuelve la mirada sobre sí misma, y se ve ante la majestad de Dios como un gusanillo, "que se ha atrevido a hacer esta petición en nombre de todas; gusanillo que así se os atreve. Mirad, Dios mio, mis deseos y las lágrimas con que esto os suplico, y olvidad mis obras, Favoreced vuestra Iglesia. No permitais ya más daños en la cristiandad, Señor; dad ya luz a estas tinieblas" (CP. 3, 7-10).


¡ Admirable, Teresa! Inagotable creadora de oraciones, que nos valen, también, a nosotros, ciudadanos del siglo XXI. Con mis cordiales saludos. Nikolás.