martes, 14 de junio de 2011

GLORIA AL PADRE, AL HIJO Y AL ESPÍRITU SANTO-



Moises de rodillas adora al Dios invisible, que se le

manifiesta en ráfagas de luz envueltas en nubes (Ex.19,16-22).

Bajo relieve en plata cincelada. Juan de Arfe 1571.

DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD
El próximo Domingo, día 19, honramos a la Santísima Trinidad, a Dios que a la vez es un solo Dios y tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Así le invocamos a diario. Cuando nos santiguamos, lo hacemos en el nombre del Padre , del Hijo y del Espíritu Santo. Y cuando terminamos las oraciones, lo hacemos diciendo Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Fue Jesucristo el que nos reveló este misterio en distintas ocasiones. Por ejemplo, cuando dijo: “Si me amais, guardreis mis mandamientos; y Y0 le pediré al PADRE y os dará otro CONSOLADOR, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la Verdad”.
En otra ocasión, afirmó: “Al que me ama, mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos morada en él”.-
Si nos preguntamos : ¿Quién conoce a Dios? ¿Cómo podemos conocerlo?. -La respuesta ya la hemos dicho. Sólo Dios conoce a Dios, sólo su Hijo Jesucristo que es Dios de Dios, Dios verdadero, lo conoce. Y El, que está en el seno del Padre en unión con el Espíritu Santo, nos lo ha contado.El nos ha revelado no sólo lo que Dios es en sí mismo, sino también lo que Dios es para nosotros: que Dios es el creador del mundo, un Padre que nos ama, al que podemos acudir como hijos, que nos escucha y nos habla interiormente.
Para los que no creen en Dios, su realidad personal profunda se convierte en un enigma indescifrable: no saben ni de dónde vienen ni adónde van, qué son y para qué viven. Para los que tenemos fe, Dios es nuestra realidad fundante, el fundamento de todo.

El Dios de los cristianos no es un Dios sólo pensado, como es el dios de los filósofos, sino un Dios de rostro humano; es el Dios-con-nosotros, el Dios del amor al hombre hasta morir en la cruz, el Dios que nos ama y que nos atrae a amarle nosotros a El, a confiar en El. La fe nos libera del aislamiento del yo, porque nos refiere a Dios, en el que vivimos, nos movemos y existimos, y nos abre a los demás, como hermanos.

A santa Teresa le resultó una experiencia inefable el caer en la cuenta de que la persona está hecha a “imagen y semejanza de Dios”. Y, por eso, ella se veía ser a la vez madre, hija y fuerza vital. Y esto, nó desde una reflexión poética, sino desde una experiencia vivencial, hasta el punto de llegar a decir que lo que había aprendido por la fe, lo había llegado a ver con los ojos del alma, y con más certeza que cuando se ven las cosas con los ojos de la cara.

Concretamente, refiriéndose al misterio de la Santísima Trinidad, dejó por escrito que Dios le había regalado la experiencia íntima de las tres divinas personas por separado y de las tres en un todo. Porque Dios es como se manifiesta. Y nuestra Santa se percibía a sí misma a semejanza de Dios Uno y Trino, a la vez.

“Por bajo que hable uno, cuando se dirija a Dios, está tan cerca que nos oirá; ni ha menester alas para ir a buscarle, sino ponerse en soledad y mirarle dentro de sí , y no extrañarse de tan buen huésped; sino con gran humildad hablarle como a Padre, pedirle como a Padre, contarle sus trabajos, y pedirle remedio para ellos..” Este era el Dios de santa Teresa.

Adoremos y alabamos a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo en este domingo de la Santísima Trinidad. Que nos conceda el gozo de conocerle no sólo por la fe, sino también por propia experiencia vital.
A El la gloria por los siglos de los siglos. Amen.


se nos da a conocer en la persona de Jesucristo, en su vida y en su doctrina, que está condensada en las Sagradas Escrituras. Por eso las leemos en la Misa, en la catequesis, en la clases de religión, o en privado.-
Santa Teresa leyendo el Evangelio descubrió que Jesucristo, Hijo de Dios, nos había enseñado qué y cómo teníamos que rezar a Dios. Nos enseñó la oración del Padre nuestro. Y a nuestra Santa le gustaba meditar en las primeras palabras del Padre nuestro:”Padre nuestro, que estás en el cielo”. De esta manera,- dice-, le obliga a Dios ser nuestro Padre, y se obliga con nosotros a ser nuestro hermano . Y a continuación hace este comentario muy substancioso :”Pensais que importa poco saber qué cosa es el cielo y adónde se ha de buscar a vuestro sacratísimo Padre?..Pues ya sabeis que adonde está el rey, allí dicen está corte; en fin, que adonde está Dios, está el cielo..Pues mirad que dice san Agustín que le buscaba en muchgas partes y que le vino a hallar dentro de sí mismo. Pues importa mucho entender esta verdad, y ver que no ha menester para hablar con su Padre eterno ir al cielo,ni ha menester hablar a voces para que le oiga. Por bajo que hable cuando se dirija a Dios, está tan cerca que nos oirá; ni ha menester alas para ir a buscarle, sino ponerse en soledad y mirarle dentro de sí y no extrañarse de tan buen huésped; sino con gran humildad hablarle como a Padre, pedirle como a Padre, contarle sus trabajos, y pedirle remedio para ellos..”
Adoremos y alabamos a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo en este domingo de la Santísima Trinidad. Que nos conceda el gozo que conocer por propia experiencia que Dios es de verdad espíritu y vida
A El la gloria por los siglos de los siglos. Amen.


lunes, 13 de junio de 2011

SOLO DIOS BASTA



Himno oficial del IV Centenario de la muerte de Santa Teresa
Es una bella oración, para invocar la protección de nuestra Santa



(letra de José Luis Martín Descalzo)

Teresa que tuviste la osadía de creer,
ahóndanos la fe.
Teresa que seguiste los caminos del Señor,
contágianos tu amor.
Teresa que del hombre conociste la verdad,
consérvanos la paz.
Teresa que de Cristo descubriste la raíz,
Enséñanos que Dios es alegría
y que sólo basta Dios.

Mujer que fuiste santa sin dejar de ser mujer,
ahóndanos la fe.
Amiga de la Iglesia, la belleza y la oración,
contágianos tu amor.
Hoguera que supiste incendiar a los demás,
consérvanos la paz.
Mujer que en Cristo vives porque Cristo vive en ti,
Enséñanos que Dios es alegría
y que sólo basta Dios.
Teresa, Teresa, Teresa, ahóndanos la fe.

miércoles, 8 de junio de 2011

TAN IMPRIMIDA QUEDA AQUELLA MAJESTAD Y HERMOSURA, QUE NON SE PUEDE OLVIDAR



La fe y el amor que santa Teresa profesa a Jesucristo llegan a su plenitud cuando nos dice que tiene una especie de revelación o manifestación en la que"ve" al Hijo de Dios e hijo del Hombre con un sexto sentido interior.






Así como por el sentido del tacto, la persona percibe el frio cuando la mano se posa sobre una placa de hielo, y siente algo así como si el hielo quedara impreso en la palma de la mano, Teresa dice que la belleza y majestad de Jesucristo se le imprimían en el alma, con tan realismo y adhesión que se queda arrobada, como en éxtasis, enajenada de los sentidos exteriores.



Por eso la experiencia religiosa Teresa nos lleva a una más plena interiorización y apropiación personal de Jesucristo, que invada el espesor de la vida diaria, como un todo unitario de la oración y el trabajo.La escuchamos:



"Represéntase tan Señor de aquella posada (el alma), que parece toda deshecha el alma: se ve consumir en Cristo.¡Oh Jesús mio, quién pudiera dar a entender la majestad con que os mostrais! Y cuán Señor de todo el mundo y de los cielos, y de otros mil mundos, y sin cuento mundos y cielos que Vos criaseis; y entiende el alma, según con la majestad que os representais, que no es nada, para ser vos Señor de ello".


"Veo que quereis dar a entender al alma cuán grande es, y el poder que tiene esta sacratísima Humanidad jundo con la Divinidad. Aquí se representa bien qué será el día del juicio ver esta majestad de este Rey, y verle con rigor para los malos; aquí es la verdadera humildad que deja en el alma de ver su miseria, que no la puede ignorar; aquí la confusión y verdadero arrepentimiento de los pecados, que aún con verle que muestra amor, no sabe a donde se meter; y así se deshace toda".



"Digo que tiene tan grandísima fuerza esta visión, cuando el Señor quiere mostrar al alma mucha parte de su grandeza y majestad, que tengo por imposible, si muy sobrenatural no la quisiese el Señor ayudar, con quedar puesta en arrobamiento y éxtasis ; sería, como digo, imposible sufrirla ningún sujeto.¿ Será verdad que se olvide despué?"



"Tan imprimda queda aquella majestad y hermosura, que no es posible poderlo olvidar, si no es cuando quiere el Señor que padezca el alma una sequedad y soledad grande. Queda el alma otra, siempre embebida...Con los ojos del alma se ve la excelencia y hermosura y gloria de la santísima Humanidad, y se nos da a entender cómo es Dios y poderoso, y que todo lo puede y todo lo manda y todo lo gobierna y todo lo hinche de amor"( V 28, 9).




El encuentro con Cristo, la familiaridad y la comunión que se profundizan con El en el camino de la fe,se viven como experiencia de una sorprendente novedad de vida, de la que Teresa de Ávila es un testigo excepcional.Nicolás González