martes, 29 de septiembre de 2009

Una prodigiosa y mística Doctora de la Iglesia

Amigos del Blog: Cuando el 27 de septiembre de 1970 el Papa Pablo VI proclamaba a Santa Teresa "Doctora de la Iglesia Universal", pronunció una encendida argumentación para otorgarla esta distinción . Veamos algunos parrafos .

Santa Teresa de Ávila se merece este título de Doctora de la Iglesia "porque ella, al ser incorporada a la Iglesia por el bautismo, participa de ese sacerdocio común de los fieles, que la capacita y la obliga a " confesar delante de los hombres la fe que recibió de Dios mediante la Iglesia" (Vat.II,Lumen Gentium,c.1,n. 11). Y en esa confesión de la fe muchas mujeres, han llegado a las cimas más elevadas, hasta el punto de que su palabra y sus escritos han sido luz y guia de sus hermanos. Luz alimentada cada día en el contacto íntimo con Dios, aún en las formas más elevadas de la oración mística, para la cual San Francisco de Sales llega a decir que poseen una especial capacidad. Luz hecha vida de manera sublime para el bien y el servicio de los hombres".

Santa Teresa ha merecido ser la primera Doctora de la Iglesia ,de todos los tiempos, porque su vida y su doctrina resplandecen, como ninguna, por el carisma de la sabiduría. " carisma - dijo el Papa- que nos hace pensar en el aspecto más atrayente y al propio tiempo más misterioso del doctorado de Santa Teresa, es decir, en la influencia de la inspiración en esta prodigiosa y mística escritora divina. ¿De dónde venía a Santa Teresa el tesoro de su doctrina? Indudablemente de su inteligencia y de su formación cultural y espiritual, de sus lecturas, de las conversaciones con grandes maestros de teología y de espiritualidad, de su singular sensibilidad, de su habitual e intensa disciplina ascética, de su meditación contemplativa; en una palabra, de su correspondencia a la gracia, recibida en un alma estraordinariamente rica y preparada para la práctica y la experiencia de la oración".

Y además y sobre todo, la sabiduría de nuestra Santa hay que atribuirla a las ocultas y misteriosas noticias que le infundía el Espíritu Santo. Por eso se pregunta el Papa y nos preguntamos nosotros con él " Pero ¿era solamente ésta la fuente de su eminente doctrina? ¿O no se deben encontrar en Santa Teresa hechos, situaciones, estados, que no proceden de ella, sino que son sufridos por ella, es decir, que son padecidos y pasivos, místicos en el verdadero sentido de la palabra, hasta deberlos atribuir a una acción extraordinaria del Espíritu Santo ? Nos encontramos indudamente, ante un alma en la cual la iniciativa divina extraordinaria se manifiesta, y que es captada y posteriormente descrita por Teresa con un lenguaje literario propio,sencillamente, fielmente, magníficamente".

¿ En qué ramas del saber es doctora nuestra Santa? -Es doctora en los secretos íntimos de la vida . " Su doctrina está aquí. Ella ha tenido el privilegio y el mérito de conocer estos secretos por el camino de la experiencia, vivida en la santidad de una vida consagrada a la contemplación y al mismo tiempo dedicada a la acción, y de la experiencia juntamente sufrida y gozada en la efusión de extraordinarios carismas espirituales. Teresa ha tenido el arte de exponer estos mismos secretos, hasta el punto que merece clasificarse entre los maestros más insignes de la vida espiritual".

Doctora en los secretos de la oración, en secretas revelaciones del Dios invisible, que la enardecen de emoción, a las que ella responde como la flor al sol.- Pero doctora también en los secretos de la vida diaria, de las fondas y de los caminnos, en la construcción de conventos y en el arte de convencer a Arzobispos y a Príncipes, hasta conseguir el necesario permiso para las Fundaciones que proyectaba en ciudades y pueblos.

Por eso nos asaltan interrogantes, a cada paso. ¿Cómo entender que una carmelita , que fue monja en el Monasterio de la Encarnación hace más de cuatrocientos años, haya sido proclamada la primera mujer doctora de la Iglesia? ¿Cómo captar el ardor de su voluntad, mientras recibía las inspiraciones divinas en el coro ? ¿Cómo entender el pasmo de sus pies descalzos ,andando desde Avila a Burgos, en pleno invierno, meses antes de morir ? Cómo entender la fascinación de su sonrisa, cuando coge en sus manos un pan y unos pavos que le han regalado para dar de comer a sus monjas?

Hasta otro dia. Adios. Un saludo de vuestro Capellán.

domingo, 27 de septiembre de 2009

La primera mujer proclamada Doctora de la Iglesia

Amigos del Blog: En esta fecha ocurrió un hecho absolutamente grandioso para nuestra Santa. El 27 de septiembre de 1970 el Papa Pablo VI, prochamó a Santa Teresa de Jesús Doctora de la Iglesia. En todo el mundo, y desde que se fundó la Iglesia, hace dos mil años, entre millones y millones de mujeres, una nacida en Avila en 1515 y fallecida en 1582, fue la primera mujer que mereció el título de " Doctora de la Iglesia".



Ocurrió en una de las mas solemnes ceremonias ocurridas en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, en la mañana aquella de un domingo, ante Cardenales y obispos llegados de todas partes, representaciones diplomáticas, con la asistencia de los entonces Príncipes y hoy Reyes de España, ante una ingente multitud de fieles, con las mejores voces de la Orquesta de la Capilla Papal, Pablo VI solemne y oficialmente pronunció en latín: "Por lo tanto, con seguro conocimiento, y después de madura deliberación, en la plenitud de la potestad apostólica, proclamamos a Santa Teresa de Jesús, Virgen de Ávila, Doctora de la Iglesia Universal".



Durante veinte siglos, los Papas habían declarado doctores de la Iglesia solamente a hombres, en total a treinta grades Padres y sabios de la Iglesia, como San Agustín, o San Ambrosio. Ninguna mujer. Nuestra Santa ha sido la primera en obtener, por méritos y sabiduría propios, el título de Doctora de la Iglesia. A este dia, 27 de septiembre de 1970, se llegó después de tres años de estudios y procesos, propuestas y formulaciones .



Lo había anunciado Pablo VI el 15 de octubre de 1967. El Papa celebra la Santa Misa para el III congreso Mundial de Apostolado Seglar. En la homiía fue glosando el tema central en sucesivas lenguas. Reservó para el final el tema de la espiritualidad de los seglares en español. Y de pronto anuncia algo inesperado, nuevo por completo en la historia de la Iglesia: "El compromiso del apostolado en medio del mundo no destruye estos presupuestos fundamentales de toda la espiritualidad, sino los supone, incluso los exige. ¿Quién estuvo más "comprometida" que la gran Santa Teresa, festejada cada año en este 15 de octubre ? ¿Y quién más que ella supo encontrar su fuerza y su fecundidad para su acción en la plegaria y en una unión con Dios de todos los instantes? Nós nos proponemos reconocerle a ella un día, igual que a Santa Catalina de Sena, el título de Doctora de la Iglesia".



La noticia corrió por todos los medios de comunicación, copando la primera página . Nadie podía creérselo. ¿Una mujer? ¿Y entre todas las grandes santas, la primera Santa Teresa?. De esta forma el Papa apuntaba a varios objetivos eclesiales, potenciar y reactivar el proceso de promocición de la mujer en la Iglesia. Significaba reconocer la misión providencial de la mujer en la transmisión del mensaje evangélico. Así el Papa reconocía y recomendaba a una maestra indiscutible del espíritu : su acertada doctrina acerca de la primacía de los valores sobrenaturales, el amor ardiente y personal a Jesucristo, la pasión por la unidad y la santidad de la Iglesia, la necesidad y la urgencia de la oración...



El Papa Pablo VI abrió página. Y empezaron a pronunciarse las universidades de todo el mundo, los teólogos, los historiadores, los juristas, también de las otras confesiones no católicas. En la respectiva Congregación de la Curia Romana se abrió un proceso riguroso, de jueces y magistrados de primera talla. ¿Sería digna santa Teresa de Jesús, por su experiencia personal, su doctrina hablada y escrita, la obra de sus Fundaciones,etc.etc. de ser proclamada oficialmente por el Papa Doctora de la Iglesia Universal?.- Esa era la cuestión a debatir. Y nuestra Santa salió airosa, una vez más.Mereció el voto unánime a su favor. ¡Enhorabuena!



Seguiremos glosándo este acontecimiento. Adios amigos. Un saludo de vuestro Capellán.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Santa Teresa, niña

Amigos del Blog : De su niñez y adolescencia nos ha dejado escritos párrafos bellísimos, que vamos a transcribir a continuación. No os va a parecer tan pequeña por lo que vamos a escucharla. Es que de niña ya es el asombro de todos. La más querida de su padre y de sus hermanos. Con ellos rie, corre, se impacienta y salta como una niña entre los niños. Pero un día se levantó muy temprano, cruzó la puerta de su casa, el corral y salió a la calle. Vamos a asitir a una colosal aventura. Lo cuenta ella misma como sin darlo importancia. Pero antes les anticipo que soy el primer sorprendido cada vez que leo la primera página del Libro de la Vida.

Es una niña que lee con soltura libros que le deja su madre. Nos asombra, porque entonces casi nadie sabía leer, ni pequeños ni grandes. Lo que lee, lo comenta con uno de sus hermanos, casi de su edad. Entra personalmente en lo que lee. Si lee la vida de los santos, quiere ser como ellos. Si lee un libro de caballería, ella quiere hacer lo que un aventurero caballero. Acaba de leer que una santa sufrio el martirio y el Señor la llevó al cielo, para gozar eternamente.

Lo pensó y repensó los pros y los contras. Lo comentó con su hermano y le propuso hacer el mejor negocio de su vida: "comprar muy barato el ir a gozar de Dios". Estamos ante una niña, cuyas mejores ideas y deseos los pone en ejecución cuando está segura de ser lo mejor. Pase lo que pase. Convence a su hermano, tan niño como ella, de que tienen que irse a tierra de moros "para que allí nos descabezasen".

Otro dato positivo que descubrimos en esta niña es su referencia a Dios. Sin Dios es impensable su vida. En esta decisión le pone por medio: "pidiendo por amor de Dios, para que allá nos descabezasen".

Es una niña reflexiva. Tanto que siente interiormente rechazo, miedo y hasta espanto por lo que va a hacer. Sale a la calle, y de pronto vuelca su corazón en los padres que deja durmiendo.¿Qué dirán cuando nos busquen y no nos encuentren? Tropieza y se le cae la servilleta con el pan y el chorizo, que lleva de merienda. ¿ Dar marcha atrás? Jamás. Vamos a escucharla.

"Éramos tres hermanas y nueve hermanos. Todos parecieron a sus padres -por la bondad de Dios- en ser virtuosos, menos yo, aunque era la más querida de mi padre...Pues mis hermanos ninguna cosa me desayudaron a servir a Dios. Tenía uno casi de mi edad; juntábamonos entrambos a leer vidas de santos (que era el que yo más quería, aunque a todos tenía gran amor y ellos a mí).- Como veía los martirios que por Dios las santas pasaron, parecíame compraban muy barato el ir a gozar de Dios, y deseaba yo mucho morir así; y no lo hacía por amor, que yo entendiese tenerle, sino por gozar tan en breve de los grandes bienes que leía haber en el cielo. Y juntábame con este mi hermano a tratar qué medio habría para esto. Y concertamos irnos a tierra de moros,pidiendo por amor de Dios, para que allá nos descabezasen. Y me parece que nos daba el Señor ánimo en tan tierna edad, si viéramos algún medio.Pero el tener padres nos parecía el mayor embarazo. Espantábanos mucho el decir que pena y gloria era para siempre, en lo que leíamos. Nos acaecía estar muchos ratos tratando de esto, y gustábamos de decir muchas veces :¡para siempre, siempre, siempre! En pronunciar esto mucho rato, era el Señor servido me quedase en esta niñez impreso el camino de la verdad".

¡Había encontrado el camino de la verdad! Le va a seguir, estremecida de emoción, porque presiente que una mano amiga la lleva a lo infinito, a lo que dura para siempre ,siempre ,siempre. Sumergida en lo imposible, cuando su tio la encuentra y la hace regresar a casa, intentará otra aventura.

La dejamos para otro dia. Adios, amigos.