miércoles, 30 de marzo de 2011

UNA FE VIVA,FUERTE,SIEMPRE PROCURA IR CONFORME A LO QUE TIENE LA IGLESIA



Santa Teresa confronta sus experiencias con dos criterios: las sagradas Escrituras y la Iglesia. En todo es ejemplar. Su fe vivísima, por la que asegura se dejaría matar mil veces antes que dudar en un ápice de lo que enseña la Iglesia. Su esperanza firmísima, con la cual, cuando todo en lo humano, se conjuraba contra ella, especialmente en sus Fundaciones, esperaba contra toda esperanza, fundada en la Palabra de Dios, contenida en los Evangelios.


Su amor ardiente; su discreción, su penitencia, su sabiduría. La anchura de su corazón, su magnanimidad asombrosa, su grandeza de alma. En todas las virtudes, practicadas por Teresa, tienen un brillo y esplendor que les comunica su alma grande. La escuchamos:


Tengo por muy cierto que el demonio no engañará, ni lo permitirá Dios, a alma que de ninguna cosa se fía de sí y está fortalecida en la fe, que entienda ella de sí que por un punto de ella moriría mil muertes. Y con este amor a la fe, que infunde luego Dios, que es una fe viva, fuerte, siempre procura ir conforme a lo que tiene la Iglesia, preguntando a unos y a otros, como quien tiene ya hecho asiento fuerte en estas verdades, que no la moverían cuantas revelaciones pueda imaginar -aunque viese abiertos los cielos- un punto de lo que tiene la Iglesia.


Si alguna vez se viese vacilar en su pensamiento contra esto, o detenerse en decir: pues si Dios me dice esto, también puede ser verdad, como lo que decía a los santos, no digo que lo crea, rechace estos pensamientos. Muchas veces en este caso creo no vendrán si el alma está en esto tan fuerte como la hace el Señor a quien da estas cosas, que le parece desmenuzaría los demonios sobre una verdad, de lo que tiene la Iglesia, muy pequeña.


A lo que yo veo y sé de experiencia, de tal manera queda el crédito de que es Dios, que vaya conforme a la Sagrada Escritura. Y si un tantico torciese de esto...,está tan clara esta señal para creer que es demonio, que, si entonces todo el mundo me asegurase que es Dios, no lo creería.


Acojamos estas palabras de santa Teresa, que inspiran fortaleza y ánimo. Con atentos saludos, Nicolás González

domingo, 27 de marzo de 2011

MADRE TERESA, ¡FELIZ CUMPLEAÑOS!



El 28 de marzo de 1515 nació Teresa de Ahumada, hace exactamente 496 años. Como capellán de este Monasterio de la Encarnación, esta tarde me he encontrado con un grupo de unas cien personas, de todas las edades, que han hecho a pie 24 kilómetros, desde el pueblo de Gotarrendura hasta este convento de Ávila, precisamaente como homenaje a santa Teresa en su cumpleaños.


Mientras llegaban aquí, arriba en la plaza principal de la ciudad, llamada el Mercado Grande, había una manifestación en defensa de la vida. Y unía en mi imaginación ambos acontecimientos: por amor a la vida, en la casa de Don Alonso y Doña Beatriz, en la primeras décadas del siglo XVI nacieron tres hermanas y nueve hermanos, una de ellas llegaría a ser una de las mujeres más invocada y querida en el mundo entero, santa Teresa de Jesús.


Al escribir su diario, Teresa recuerda la piedad y religiosidad de su familia. De su padre exalta su caridad y piedad para con los pobres y necesitados, de ser hombre de "gran verdad" y de su madre, la honestidad y la "harta hermosura". Ella heredó la riqueza moral de sus progenitores: de su padre, el amor a la verdad; de su madre, la piedad y la hermosura de su cuerpo y de su alma. A los 50 años, evocará "la verdad de cuando niña", que todo es nada, que todo se pasa, y que ella quería vivir para siempre , siempre, siempre. Y lo consiguió de Dios.


Que santa Teresa sigue viva, después de 496 años, nadie lo puede negar. A este monasterio llegan personas a invocarle favores o a darle gracias por habérselos concedido. La siguen invocando desde miles de iglesias , capillas e, incluso, alguna catedral, repartidas por los cinco continentes. Las Monjas y los frailes Carmelitas, perteneciente a la Orden que ella fundó, también se cuentas por millares. Incontables son los que la encuentran en sus libros.


La misionera que desde Corea del Sur visita este BLOG, me dice que en sus textos Teresa le dice cosas que le hacen mucho bien. Y un seminarista de México ha encontrado su vocación al sacerdocio, al descubrir lo que esta Santa les debe a los que fueron sus directores espirituales.


¡Teresa vive! ¡Viva santa Teresa!

jueves, 24 de marzo de 2011

SEÑOR, DAME ESA AGUA. Domingo día 27 marzo


Caliz llamado de san Segundo.Siglo XIII. Restos de esmaltes.-
NOTA: Venimos reproduciendo detalles de este caliz,
y seguiremos en semanas sucesivas.

III DOMINGO DE CUARESMA .A

Jesús llega a un pueblo de Samaría, llamado Sicar. Cansado del camino, se sienta junto al pozo construido por el patriarca Jacob. Era alrededor del mediodía. Los discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida. Entre tanto, estando sentado Jesús en el brocal del pozo,llega una mujer de Samaría a sacar agua, y Jesús le dice: “Dame de beber”.- Esta petición de Jesús,- dice Benedicto XVI-, “expresa la pasión de Dios por todo hombre y quiere suscitar en nuestro corazón el deseo del don del gua que brota para vida eterna: es el don del Espíritu Santo, que hace de loscristianos “adoradores verdaderos”, capaces de orar al Padre en espíritu y en verdad.¡Sólo esta agua puede apagar nuestra sed del bien, de verdad y de belleza!. Sólo esta agua que nos da el Hijo, irriga los desiertos del alma inquieta e insatisfecha. “hasta que descanse en Dios”, según las célebres palabras de san Agustín.”

La mujer reacciona sorprendida: “¿Cómo tú,siendo judio, me pides de beber a mí, que soy samaritana”?.- El Evangelio nos advierte que los judios no se trataban con los samaritanos.Jesús, al pedir agua a la samaritana, se muestra necesitado de ayuda, porque tiene sed.Reconoce que ella puede darle algo que le es indispensable , y se lo pide con toda confianza.-

Jesús le contestó :” Si conocieras el don de Dios y quien es el que te pide de beber, le pedirías tú y El te daría agua viva”.. Así se inicia un diálogo. Jesús promete a la samaritana un agua que será, para quien beba de ella, fuente que salta para la vida eterna, de tal manera que quien la beba no volverá a tener sed. Aquí,junto al pozo construido por Jacob para dar agua a las personas y a los ganados, los judios recuerdan a Jacob como el gran patriarca ,que precisamente con el pozo ha dado el agua, elemento esencial para la vida.- Jesucristo nos recuerda que el hombre tiene una sed mucho mayor aún, una sed que va más allá del agua de un manantial que se acumula en un pozo, pues busca una vida que sobrepase el ámbito de lo biológico.- Lo mismo ocurre cuando Jesucristo les da de comer a la multitud hambrienta, Al darles pan natural para saciar el hambre del estómago, les promete darles otro pan. De este modo , la promesa del agua nueva y del nuevo pan se corresponden. Corresponden a esa otra dimensión de la vida que el hombre desea ardientemente de manera ineludible. En la conversación con la Samaritana, Jesucristo habla del otro agua, que es símbolo del espíritu, de la verdadera fuerza vital que apaga la sed más profunda del hombre y le da la vida plena, que él espera aún sin conocerla. Habla de un don de Dios, de un agua viva que él es capaz de dar a los creen en El: el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna”.-

Ese agua que le ofrece es el don de la fe. La fe es manantial de todas las gracias. Es el agua viva del espíritu, el agua de la verdad, el agua de la alegría, de la paz interior, de la vida divina, de la vida eterna.- Con esa promesa de dar un agua viva, un agua que transforma al hombre en lo profundo de su ser; un don permanente que hace nacer en la persona una vida nueva, se despertó el anhelo de la mujer samaritana y respondió: “Señor, dame esa agua”.

Hagamos nuestra esa misma súplica al Señor. Digámosle también cada uno de nosotros :” Señor, dame esa agua”. Sintámonos sedientos de luz, de justicia, de felicidad, de amor, de paz interior, de eternidad. Es un misterio tremendo el de la sed que el ser humano siente por el infinito, el de la aspiración del hombre hacia Dios... Y a la vez, somos tan necios que intentamos apagar nuestra sed más profunda, la sed del alma, en los charcos enfangados del placer, del consumo, del poder, del prestigio, de la fama. Charcos que no calman nuestra sed y que nunca podrán saciarla, que la acentúan , como agua salada.

Por eso hoy, delante del Señor nuestro Dios, en este domingo de cuaresma, venimos a pedirle ,como aquella mujer samaritana, el agua de su gracia, de su perdón, de su compasión, de su confianza. Señor, confio en tí, dame tu misericordia. Dame el agua limpia, fresca, pura de tu gracia , de tu vida divina, que me haga hijo tuyo. Ese agua nadie puede conseguirla por sí mismo, por sus méritos. Es un don de Dios.

Por eso la suplicamos humildemente, y como quien siente sed de Dios.- Decimos con palabras de un salmo : “Oh, Dios, Tú eres mi Dios, por Ti madrugo, mi alma está sedienta de Tí; mi carne tiene ansia de Tí, como tierra reseca, agostada , sin agua
En unión de oraciones,Padre Nicolás

miércoles, 23 de marzo de 2011

A LA PRIMERA PALABRA DIVINA, LA MUDAN TODA



En la página anterior, vimos el criterio con que Teresa distinguia la palabra que Dios le comunicaba en la oración, de otras palabras que oía a los humanos. Su criterio era que la palabra divina obraba en ella lo que decía. Las palabras del Espiritu la mudan por completo.


La primera sorprendida es ella. Le ocurre ver interiormente que tal día y a tal hora ha subido al cielo el alma de un ser querido, y así se lo dice a las amigas. Después comprueban, pasados ocho dias , que efectivamente había sucedido tal y como ella lo había profetizado.


Teresa confiesa con toda humildad que oye sin oir y entiende sin entender por sí misma¡ Oye no oyendo, y entiende no entendiendo! Estas cosas le ocurren a santa Teresa. Seguimos leyendo el capítulo 25 del Libro de la Vida:


Es voz tan clara (la voz de Dios) que no se pierde una sílaba de lo que se dice. Y acaece ser a tiempos que está el entendimiento, y el alma tal alborotada y distraida, que no acertaría a concertar una buena razón, y halla guisadas grandes sentencias que le dicen, que ella, aún estando muy recogida, no pudiera alcanzar, y a la primera palabra - como digo- la mudan toda.En especial, si está en arrobamiento. ¿Cómo se entenderán cosas que no habían venido a la memoria aún antes?


Esto es como si le oyésemos a una persona muy santa o letrada y de gran autoridad, que sabemos no nos ha de mentir. Y aun es baja comparación, porque traen algunas veces una majestad consigo estas palabras, que sin acordarnos quiñen las dijo, si son de reprensión, hacen temblar; y si son de amor hacen deshacerse en amar. Y son cosas que estaban bien lejos de la memoria, y dícense tan de presto sentencias tan grandes, que era menester mucho tiempo para haberlas de ordenar, y en ninguna manera me parece se puede entonces ignorar no ser cosa fabricada de nosotros.


Es como obra que, aunque se olvide algo y pase tiempo, no tan del todo que se pierda la memoria de que, en fin, se dijo...; mas de profecía, no hay olvidarse al menos a mí, aunque tengo poca memoria.


Esto es así, y quien tuviere experiencia verá que es al pie de la letra todo lo que he dicho. Alabo a Dios, porque lo he salido así decir. Paréceme que quien quisiese engañar a los otros, diciendo que entiende de Dios lo que es de sí, que poco le cuesta decir que lo oye con los oidos corporales. Y es así cierto, con verdad, que jamás pensé había otra manera de oir ni entender, hasta que lo vi por mí.


La credibilidad del mensaje teresiano se funda en la experiencia vivencial de Teresa convivida con Jesucristo, Palabra encarnada del Dios invisible, de la que da testimonio con hechos. Os saluda con afecto .Padre Nicolás

domingo, 20 de marzo de 2011

DECLARA CÓMO ES ESTE HABLAR QUE HACE DIOS AL ALMA


Teresa está convencida de que Dios habla con ella. Esta certeza la transmite al lector, que puede pensar de ella que es una ilusa. Por eso sale al paso, diciendo que ella misma sabe distinguir lo que es hablarse uno a sí mismo, escuchar a otra persona que le habla, y las "hablas" de Dios que ella escucha en su interior.

Efectivamente, alguien puede pensar que Teresa se dice a sí misma lo que quiere oir como si fueran palabras que Dios la dice. Y nos asegura que son cosas muy distintas- La diferencia es muy sutil: cuando uno se dice a sí mismo lo que quiere oir, el entendimiento trabaja en buscar la idea y concertar las palabras que mejor la expresen. Pero cuando es Dios el que habla, el entendimiento no está activo sino pasivo. porque se limita a escuchar. Y tampoco es lo mismo escuchar a una persona que escuchar a Dios: cuando nos habla una persona, podemos hacerla caso o nó; abrir el oido con atención, 0 cerrarlo distrayendo la atención a otra cosa. En cambio, cuando te habla Dios, no podrás no escucharle, y escuchándole comprabarás que es El, porque habla y obra a la vez. Éstos son los argumentos que emplea nuestra Santa:

Cuando Dios habla, son unas palabras muy formadas, mas con los oidos corporales no se oyen, sino entiéndense muy más claro que si se oyesen. Y, dejarlo de entender. aunque mucho se resista, es por demás (es inutil). Porque, cuando acá no queremos oir, podemos tapar los oidos, o advertir otra cosa, de manera que ,aunque se oiga, no se entienda.

En esta plática que hace Dios al alma, no hay remedio alguno, sino que, aunque me pese, me hacen escuchar y estar el entendimiento tan entero para entender lo que Dios quiere entendamos, que no basta querer ni no querer. Porque el que todo lo puede, quiere que entendamos se ha de ha de hacer lo que quiere y se muestra señor verdadero de nosotros.

Esto tengo muy experimentado. La diferencia que hay cuando es espíritu bueno o cuando es malo, o cómo puede también ser aprensión del mismo entendimiento (que podría acaecer), o hablar el mismo espíritu a sí mismo esto. Cuando es de Dios, tengo muy probado en muchas cosas que se me decían dos o tres años antes, y todas se han cumplido, y hasta ahora ninguna ha salido mentira.
Y otra señal, más que todas, es que (la palabra humana) no hace operación; porque esta otra, que habla el Señor, es palabras y obras; y aunque las palabras no sean de devoción, sino de reprensión, a la primera disponen un alma y la habilita y enternece y da luz, y regala y quieta; y, si estaba en sequedad o alboroto y desasosiego de alma, como con la mano se le quita; y aún mejor, que parece quiere el Señor se entienda que es poderoso, y que sus palabras son obras.

Santa Teresa no teoriza sobre la eficacia de la palabra de Dios, que oye estando en oración, sino que expresa una experiencia viva y personal, la de una palabra que la enternece, le da luz, la regala y pacifica. Os invito a escuchar la palabra de Dios, en el silencio de la oración, hasta experimentar alguno de esos efectos saludables. Con un cordial saludo Padre Nicolás




viernes, 18 de marzo de 2011

ESTE ES MI HIJO, ESCUCHADLE. Domigo 20 marzo



IIº DOMINGO DE CUARESMA, A
El Evangelio de este Domingo nos presenta a Jesucristo, acompañado de tres apóstoles, en la cima del monte Tabor. Allí tuvo lugar la transfiguración del Señor, un hecho asombroso que preanuncia la resurrección de Jesucristo después de morir y ser sepultado ¿Qué sentido tiene este hecho de la transfiguración para sus apóstoles ? ¿Qué sentido tiene para la experiencia de nuestra fe ?.- El sentido que tiene para ellos, como para nosotros, es confirmarnos en la fe en Jesucristo, como salvador del hombre a través de la cruz, decirnos claramente de la necesidad de su pasión como camino hacia la gloria.-

La cruz no sólo dice quién es el hombre, sino también quien es Dios. Dios es de tal manera que en este abismo humano se ha identificado con el hombre y lo juzga para salvarlo. En el abismo de la repulsa humana se manifiesta todavía más el abismo inagotable del amor divino. ¿Qué hacer para que sus discípulos entendieran esto? Se transfiguró ante ellos.

La luz venía de él : su cuerpo, su rostro brillaban más que el sol. Nunca habían visto cosa semejante.Jesucristo estaba revestido de gloria celestial, como algo propio, que emanaba de su persona.- Entendieron que era verdad que Jesucristo es luz del mundo. San Pedro, años más tarde. lo recuerda con estas palabras :”Con nuestros ojos hemos visto su majestad. Porque recibió de Dios Padre honra y gloria, cuando una voz desde el esplendor de la gloria, habló diciendo: este es mi Hijo, en quien tengo mi complacencia. Y esta voz la oimos nosotros enviada desde el cielo, estando con él en el monte santo”.

De repente una nube los envolvió.Los tres viven una experiencia de la llegada del Reino de Dios con poder.En el monte,los tres ven resplandecer en Jesús la gloria del Reino de Dios.En el monte los cubre con su sombra la nube sagrada de Dios.En el monte experimentan que Jesús mismo es toda la Palabra de Dios. Los apóstoles entendieron que aquella era una presencia especial de Dios. Era la misma majestad de Dios quien los cubría. Entonces salió del seno de la nube una voz que decía :"Este es mi Hijo muy amado, escuchadle”.
Con aquel hecho, los apóstoles entendiéron con toda claridad que Jesucristo era mucho más que un hombre . Aquella imagen divina de Jesucristo alejó de ellos el escándalo que en otras ocasiones le había producido el que Jesucristo les hablara de que tenía que ser azotado, coronado de espinas y morir en una cruz. Cuando el maestro lo dice, tendrá que ser así la manera de salvar al mundo, con su sangre. Derramar su sangre es la concreción del amor que llega hasta el final. Nadie tiene amor más grande que el que da su vida por amor. Quiere mostrar con toda evidencia que su don y su servicio son totales, que el gesto del amor que todo lo da, y sólo ese gesto, es la reconciliación real del mundo.- Les inspira también mucha confianza en El. De ahora en adelante ya nada tienen que temer, nada que dudar de lo haga o diga su Maestro. Ellos han visto un retazo de su gloria, y ahora es cuando empiezan a comprenden algo de lo que les quiso decir aquella vez que les habló de su resurrección. Será algo como lo que ellos han tocado hoy con sus manos y sus ojos..Y sobre todo se les gravará en su memoria lo que acaban de oir en medio de la nube:.”este es mi Hijo muy amado, escuchadle”Escuchadle siempre: Las suyas no son unas palabras cualquiera.Es la verdad. Marca el verdadero camino de la vida. Sus palabras son luz para nuestras conciencias, son alimento del alma, son medicina para las dolencias del espíritu.Porque no son palabra de hombre; son palabra de Dios. Hace siempre lo que dice: si dice, “no temas”, esa palabra quita todos los miedos; si dice, “yo estoy contigo”te penetra su amistad y su presencia.- “ No ha sido dado bajo el cielo a la humanidad otro nombre en el que hayamos de encontrar la salvación”.- “El que cree en mí, tendrá vida eterna”. -

Digámosle de todo corazón; Señor, yo creo en Ti, Tú eres el mesias, el Hijo de Dios vivo. Auméntanos la fe en Tí. En comunión de oraciones, Padre Nicolás




miércoles, 16 de marzo de 2011

ME VINO UN ARROBAMIENTO TAN SÚBITO QUE CASI ME SACÓ DE MÍ





Si el día anterior veíamos a Teresa de Jesús tan sencilla y humilde, que le pasaban cosas como a cualquier persona de la vida corriente, hoy nos va a sorprender con un fenómeno extraordinario, que ella misma describe dos páginas más adelante de las que copiamos la vez anterior. Ella lo contabiliza como algo que le ocurrió "por primera vez".

Pues, efectivamente, a esta monja carmelita le pasa de todo. Tan pronto está hablando con un caballero, padre de familia, como que se entrevista nada más y nada menos que con San Francisco de Borja, el gran Duque de Gandía y sucesor de San Ignacio de Loyola, que viene por Ávila en 1554. Y por entonces nuestra monja tiene cuarenta y un años, y es una de tantas en el monasterio de la Encarnación, según la estimación común. El primer fenómeno extraordinario que le acontece un día, estando haciendo su oración en este su convento, fue un arrobamiento o éxtasis. Nos da la certeza de un regalo explícito, que le hizo Dios. Transcribimos sus propias palabras:

El Padre ( Prádanos, Jesuita) me decía que, para contentar del todo a Dios, no había de dejar nada por hacer..., en especial en dejar algunas amistades que tenía, aunque no ofendía a Dios con ellas. Era mucha afición y me parecía a mí era ingratitud dejarlas. Y así le decía: que, pues no ofendía a Dios, que por qué había de ser desagradecida.

Él me dijo que lo encomendase a Dios unos dias y rezase el himno "Veni Creator",
para que me diese luz de cual era lo mejor. Habiendo estado un día mucho en oración y suplicando al Señor me ayudase a contentarle en todo, comencé el himno y, estándole diciendo, me vino un arrobamiento tan súbito, que casi me sacó de mí, cosa que yo no pude dudar, porque fue muy conocido.

Fue la primera vez que el Señor me hizo esta merced de arrobamiento. Entendí estas palabras : ^ya no quiero que tengas conversación con hombres, sino con ángeles^.- A mí me hizo mucho espanto, porque el movimiento del alma fue grande y muy en el espíritu se me dijeron estas palabras, y así me hizo temor; aunque, por otra parte, gran consuelo, que en quitándoseme el temor, que, a mi parecer, me causó la novedad, me quedó ( un gran consuelo) ( V.24, 5).

En la duda de qué será lo mejor para agradar a Dios, Teresa pide luz al Espíritu Creador. Y la obtuvo. Ese es el mensaje teresiano que hoy nos deja, a los amigos del BLOG. Con mis saludos, P. Nicolás

domingo, 13 de marzo de 2011

QUE POR LA VIRTUD DEL SACRAMENTO DE LA CONFESIÓN LE DARÍA DIOS MÁS LUZ



En un momento crucial de su vida, Teresa busca un Padre Jesuita para confesarse con él. Pero nó para hacer una confesión más, de las que hacía cada quince días, sino una confesión general. Un relato detallado de cómo había ido procediendo en su vida religiosa: su grado de oración, su experiencia en el trato con Dios y con sus compañeras las monjas, y, en especial, los consejos que había recibido del clérigo Daza y del seglar Salcedo, de los que disentía totalmente.

Vivía en un mar de dudas y de temores. Imploraba suplicante a Dios que le diese luz, para discernir si iba por buen camino en la oración, o si estaba equivocada. A Teresa le ocurría lo que nos ocurre a todos los creyentes, que, como la autenticidad del encuentro con Cristo no es verificable con la razón, ni la realidad de la fe es visible, experimentamos sobresaltos.

A sus cuarenta años, Teresa busca tratar las cosas de su alma, nó con un cualquiera, sino con un número uno en asuntos del espíritu, y, además, sin que lo sepa ni la vea nadie. Pero,¡ oh sorpresa!, cuando llega el Jesuita a la portería del Monasterio, donde le espera Teresa, acertó a pasar por allí una monja alcahuete, que lo difundió por toda la casa. La situación por la que pasa , y su feliz desenlace, así lo relata nuestra humana y humilde protagonista:

( Como al parecer de Daza y Salcedo las mercedes, que Teresa decía recibir en la oración ), era cosa del demonio, dijeron que lo que me convenía era tratar con un padre de la Compañía de Jesús, que, como yo le llamase diciendo tenía necesidad, vendría, Y QUE LE DIESE CUENTA DE TODA MI VIDA POR UNA CONFESIÓN GENERAL, y de mi condición, y todo con mucha claridad.

Que, por la virtud del sacramento de la confesión, le daría Dios más luz, que eran muy experimentados en cosas de espíritu; que no saliese de lo que me dijese en todo, porque estaba en mucho peligro, si no había quien me gobernase.

A mí me dió tanto temor y pena que no sabía qué me hacer.Todo era llorar.Y estando en un oratorio muy afligida, no sabiendo qué había de ser de mí, leí en un libro, que parece el Señor me lo puso en las manos, que decía san Pablo: Que "Dios era muy fiel, que nunca a los que le amaban, consentía ser engañados del demonio". Esto me consoló mucho.

Comencé a tratar de mi confesión general y poner por escrito todos los males y bienes; un discurso de mi vida lo más cláramente que yo entendí y supe, sin dejar nada por decir.También me daba pena que me viesen en casa tratar con gente tan santa como los de la Compañía de Jesús, porque temía mi ruindad y me parecía quedaba obligada más a no lo ser y quitarme de mis pasatiempos, y que si esto no hacía, que era peor. Y así procuré con la sacristana y portera que no lo dijesen a nadie. Me aprovechó poco, que acertó a estar a la puerta , cuando me llamaron, quien lo dijo por todo el convento. Mas ¡qué de embarazos pone el demonio y qué de temores a quien se quiere llegar a Dios!

Tratando con aquel sirvo de Dios, que lo era harto y bien avisado, toda mi alma, como quien bien sabía este lenguaje, me declaró lo que era y me animó mucho. Dijo ser espíritu de Dios muy conocidamente.Que era menester tornar de nuevo a la oración...; que en ninguna manera dejase la oración, sino que me esforzase mucho, pues Dios me hacía tan particulares mercedes; que qué sabía si por mis medios quería el Señor hacer bien a muchas personas y otras cosas (V.23, 14-16).
Amigos del BLOG, santa Teresa nos enseña un medio facil para recibir luz y acertar con el camino que nos lleva a Dios. Un medio terapéutico para sanar nuestra conciencia : hacer una confesión general ante nuestro párroco o algún fraile.¡ Hacedlo, de corazón! Con un cordial saludo.Padre Nicolás

viernes, 11 de marzo de 2011

AL SEÑOR TU DIOS ADORARÁS Y A ÉL SÓLO SERVIRÁS. Domingo 13 marzo

Nudo del Caliz,s.XIII,Andrea Petrucci,Siena.
DOMINGO DE CUARESMA.Iº A.

El evangelio nos presenta a Jesucristo tentado por el diablo, pero,también, rechazando frontalmente las tentaciones. Tentaciones que coinciden en un núcleo central: Apartar a Dios de la vida humana. Hacer ver al hombre , que, ante todo lo que parece más urgente en nuestra vida, Dios pasa a ser algo secundario, o incluso molesto y superfluo.

También ese mismo es el núcleo de nuestras tentaciones: Queremos poner orden en nuestro mundo por nosotros mismos, sin Dios, contando únicamente con nuestras propias capacidades. Sentimos la tentación de reconocer como verdaderas sólo las realidades sociales, políticas, técnicas y materiales, y dejar a Dios de lado, como alguien que no tiene nada que decirnos. Según nuestro papa Benedicto XVI, esta es la tentación que nos amenaza de muchas maneras, en nuestro tiempo.

Es propio de la tentación adoptar una apariencia moral: no nos invita directamente a hacer el mal, porque eso sería muy burdo. La tentación finge mostrarnos lo mejor. Se presenta con la pretensión del verdadero realismo. Lo real es aquello que se constata: el poder y el dinero. Y ante ello las cosas de Dios aparecen irreales, propias del interior de cada cual, cosas secundarias que realmente no se necesitan en la sociedad.

En la primera tentación, el demonio le pide a Jesús que demuestre ser Hijo de Dios, convirtiendo las piedras en pan. También nosotros, para despejar nuestras dudas de fe, le pedimos a Dios que nos pruebe con claridad que existe, haciendo que nadie pase hambre en el mundo, que no haya catástrofes, que llueva cuando nosotros queremos…La respuesta de Jesús es clara: “ No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. El pan es importante, pero más importante es la libertad, y más importante que la libertad es la fidelidad a quien nos ama. Sabemos que Dios nos ama, y nos habla palabras de vida eterna.

Cuando no se respeta esta jerarquía de bienes, sino que se invierte, ya no hay justicia, ya no hay preocupación por los que sufren, sino que se crea desajuste y destrucción también en el ámbito de los bienes materiales. Cuando a Dios que es lo primero, se le da una importancia secundaria, que se puede dejar de lado en nombre de asuntos más importantes, entones fracasan precisamente esas cosas presuntamente más importantes. En la mentalidad moderna se cree que con la técnica los poderosos pueden convertir las piedras en paz, pero han terminado dando piedras en vez de paz. Está en juego la primacía de Dios. Si no se reconoce la realidad de Dios, ninguna otra cosa puede ser buena. No se puede gobernar la historia con meras estructuras materiales, prescindiendo de Dios. Si el corazón del hombre no es bueno, ninguna otra cosa puede llegar a ser buena. Y la bondad del corazón solo puede venir de Dios, que es el creador de todo bien.

El diablo le propone a Jesús que se tire desde lo alto de la torre del templo, y demostrará ser Hijo de Dios, cuando todos vean que Dios le envía a los ángeles para que le protejan y no le pase nada. La repuesta de Jesús es: “No tentarás al Señor tu Dios”.-También a nosotros nos asalta esta misma tentación: someter a Dios a una prueba, que consideramos necesaria para que Dios demuestre que existe y que nos ama. La arrogancia con que el hombre quiere someter a Dios a las condiciones que le impone, le impide encontrar a Dios. A Dios se le encuentra con el amor. El que confía en Dios con una confianza última e ilimitada, sabe que en todos los horrores que le ocurran, nunca perderá una última protección, la de Dios. Sabe que el fundamento del mundo es el amor y que, por ello, incluso cuando ningún hombre pueda o quiera ayudarle, él puede seguir adelante poniendo su confianza en Aquel que le ama.

Por último, Jesús nos dice :“Al Señor tu Dios adorarás y a El sólo darás culto”.- Respeta al poder, al bienestar, a la técnica y a la economía, Pero sólo a Dios adorarás: a Dios como el auténtico bien del hombre. La historia ha demostrado siempre que lo que se funda en los mandamientos de Dios es lo que verdaderamente permanece y salva, y que los reinos de la tierra, que han prescindido de Dios, se han ido derrumbando todos.
Amigos del BLOG, atención a estas tentaciones, que nos asaltan con frecuencia, en estos tiempos.Hemos nacido para luchar y vencer las tentaciones del maligno, y así crecer en fortaleza de ánimo y en confianza en la ayuda del Señor. Con un cordial saludo, P.Nicolás

martes, 8 de marzo de 2011

EL REMEDIO DE UN ALMA ESTÁ EN TRATAR CON AMIGOS DE DIOS




Teresa con sus cuarenta años de edad y veinte de Religiosa Carmelita, había experimentado la amistad con Jesucristo en una relación personal con El. Había llegado al cuarto grado de oración, que ella misma denomina oración de unión en el amor, movida por el Espíritu Santo. Pero, de repente, se ve pecadora, indigna de tantos dones del Espíritu, y teme estar equivocada, como si esas experiencias místicas fueran engaños de su imaginación calenturienta.

Y ¿a quién recurre? Piensa que lo mejor sería acudir a los Padres Jesuitas, famosos por su espiritualidad y sabiduría en el trato con las almas, en la confesión y en la dirección espiritual. Mas no lo ve claro, porque tampoco se ve merecedora de la atención de sacerdotes tan selectos. Y optó por consultar las cosas que le pasaban con don Gaspar Daza, un conocido sacerdote abulense, sirviéndose de un caballero también de prestigio en la ciudad y pariente suyo. Pero ni el uno ni el otro la entendieron a la monja doña Teresa, por razones precisamente contrarias a lo que ella se creía de sí misma. Al explicarles ella la manera que tenía de oración, y cómo oía interiormente la voz de Dios, y estaba segura por experiencia de estar habitada por el mismo Dios, no podían creerse que una mujer, precisamente por ser mujer, sin estudios, hubiese llegado tan alto en lo que entonces se conocía como teología mística. Nó, doña Teresa, eso pueden ser engaños del demonio. ¡Distráete, olvídate de esas cosas!

Pero Teresa tuvo el valor de oponerse a ellos, porque tenía claro que lo que a ella le pasaba no podían ser cosas del demonio. Por estas luchas purificadoras, fue pasando y madurando en fortaleza y entereza. Transcribo algunos párrafos de su autobiografía:

Comenzó Su Majestad a darme muy ordinario oración de quietud, y muchas veces de unión, que duraba mucho rato. Yo, como en estos tiempos había acaecido grandes ilusiones en mujeres y engaños que las había hecho el demonio, comencé a temer...;por una parte veía en mí una grandísima seguridad de que era Dios..,pero, en distrayéndome un poco, tornaba a temer y pensar si quería el demonio, haciéndome entender que era bueno, suspender el entendimiento para quitarme la oración mental y que no pudiese pensar en la Pasión.

Creció de suerte este miedo, que el Señor me hizo buscar con diligencia personas espirituales con quien tratar, que ya tenía noticia de algunos, porque habían venido aquí los de la Compañía de Jesús, a quien yo - sin conocer a ninguno- era muy aficionada de sólo saber el modo que llevaban de vida y oración. Pero no me hallaba digna de hablarlos ni fuerte para obedecerlos, que esto me hacía más temer, porque tratar con ellos y ser la que era, hacíaseme cosa recia.

Por fin me determiné a tratar con una persona espiritual para preguntarle qué era la oración, que yo tenía, y que me diese luz, si iba errada, y hacer todo lo que pudiese por no ofender a Dios.¡Qué engaño tan grande, válgame Dios, que para querer ser buena me apartaba del bien!. En esto debe poner mucho el demonio en el principio de la virtud, porque yo no podía acabarlo conmigo. Sabe él que está todo el remedio de un alma en tratar con amigos de Dios, y así no había término para que yo a esto me determinase (V, 23,2-4).

Seguidores del BLOG, ya sabeis el consejo que hoy nos da nuestra Santa, que tratemos con amigos de Dios, que nos den una mano y nos ayuden a perseverar en hacer el bien. Un saludo especial a Danny Pabón, seminarista en USA, amante de Santa Teresa, y su maestra personal en el camino de identificación con Jesús. Con un abrazo a todos . Padre Nicolás

domingo, 6 de marzo de 2011

DIOS QUIERE A QUIEN LE QUIERE



La verdad del encuentro de Dios con Teresa de Jesús se evidencia en la respuesta que ella le da a Dios. Ya desde niña fue percibiendo la presencia de Dios en su vida, como percibía la compañía de su padre, madre y hermanos. Dios estaba en el ámbito de las presencias comunes en las que Teresa coexiste.


A Dios le aplica referencias semejantes a las que experimenta con los humanos, familiares y amigos. Le parece que Dios quiere probarla, unas veces con regalos y otras con contrariedades, para ver si le corresponde por puro amor o por interés propio. A la donación de amor, Dios espera la acogida del beneficiario, y a más acogida, más dones divinos. Teresa acoge la presencia de Dios, y experimenta que aumenta en ella el gozo, el deleite, una seguridad grandísima de que Dios la posee, y que queda muy mejorada y con más fortaleza-La escuchamos:


Dios no deja nada por hacer con los que ama, y como ve que le reciben, así da y se da. Quiere a quien le quiere. Y ¡qué bien querido. y qué buen amigo!

¡Oh , Señor de mi alma, y quién tuviera palabras para dar a entender qué dais a los que se fían de Vos, y qué pierden los que llegan a este estado, y se quedan consigo mismos!. No quereis Vos esto, Señor; pues más que esto haceis Vos, que os venís a una posada tan ruín como la mía. Bendito seais por siempre jamás.

Sea el Señor alabado, que me libró de mí. Pues comenzando a quitar ocasiones y a darme más a la oración, comenzó el Señor a hacerme las mercedes, como quien deseaba -a lo que pareció- que yo las quisiese recibir, Comenzó Su Majestad a darme ,muy ordinario, oración de quietud, y muchas veces de unión, que duraba mucho rato.

Comencé a temer, como era tan grande el deleite y suavidad que sentía, y muchas veces sin poderlo escusar; puesto que veía en mí, por otra parte, una grandísima seguridad que era Dios, en especial cuando estaba en la oración, y veía que quedaba de allí muy mejorada y con más fortaleza (V, 22, 17:23,2)-
Del encuentro con Dios quedamos siempre mejorados y con más ánimo y esperanza.¡ Hay que experimentarlo! Que Santa Teresa nos anime a probarlo. Con mis saludos. Padre Nicolás

viernes, 4 de marzo de 2011

COMO EL QUE EDIFICÓ SU CASA SOBRE ROCA. Domingo 6 de marzo

Jesucristo,el Buen Pastor
En marfil. En la cabecera del báculo episcopal

DOMINO DEL TIEMPO ORDINARIO. A IX

En este domingo, pedimos al Señor, en el salmo, que sea para nosotros como una roca, en la que refugiarnos: "Señor, sé la roca de mi refugio". En el Evangelio, el Buen Pastor nos invita a ser personas que edifiquen su vida sobre roca, es decir sobre cimientos sólidos, porque no se puede vivir sobre teorias movedizas. El que edifique sobre la arena fluctuante de teorias de la moda del momento, o de ocurrencia del que quiere llamar la atención, le pasará como al que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, se salieron los rios, soplaron los vientos y se estrellaron sobre la casa, y se hundió totalmente.

A veces nos vemos como llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de opiniones, materialistas o consumistas. ¡Cuántas corrientes ideológicas, cuantas modas de pensamiento nos zarandean a diario. La pequeña barca de las creencias de algunos cristianos se ve agitada por esas olas, o vendavales del marxismo o del libertinismo, o del ateismo o, simplemente, del relativismo, y si no está bien amarrada, por la fe y el amor, a Jesucristo, puede naufragar.

Edificar la vida sobre roca, significa cimentar nuestras ideas, nuestros sentimientos, nuestras obras sobre la verdad, y la auténtica verdad es Jesucristo. Jesucristo es la piedra angular de un gran templo espiritual, del que los creyentes somos como piedras vivas, participando por la gracia en la vida de Dios, confiando plenamente en El. Sólo Jesucristo es el camino hacia la realización de los deseos más profundos del corazón del hombre. Si dirigimos nuestro pensamiento, palabras y acciones a la verdad del Evangelio, estamos construyendo nuestra vida sobre el cimiento de esa piedra angular que es Cristo. Sólo así edificaremos algo que sea realmente duradero. Sólo así nuestra vida encuentra el significado último y da frutos perdurables.

Vivamos profundamente arraigados en la amistad y trato personal con Cristo, en la oración. Esta amistad nos abre a todo lo que es bueno y nos da la medida para discernir entre lo verdadero y lo falso, entre el engaño y la verdad. Comprometerse con la verdad en la caridad es la fórmula fundamental de la existencia cristiana. En Cristo y en la Iglesia coinciden verdad y caridad.

Amigos del BLOG, recemos este domingo:¡ A Ti, Señor, me acojo; no quede yo nunca defraudado. Sé la roca de mi refugio, un baluarte donde me salve; dirígeme y guíame. El P.Nicolás


miércoles, 2 de marzo de 2011

MIENTRAS MAS SE ABAJA UN ALMA EN LA ORACIÓN,MÁS LA SUBE DIOS



Teresa va descubriendo, a través de la sagrada Escritura y la oración, a Jesucristo, Dios humanado. Viendo que padeció y murió en la cruz por amor, dándose totalmente, le ayuda a Teresa a descubrirse a sí misma como tan diferente al Otro, y se propone hacer trabajos y penitencias para imitarle. La vcrdad del encuentro personal con Cristo, se evidencia en la confrontación entre el yo de Teresa y el tú de Jesús. El descubrimiento de Jesús manso y humilde, le ayuda a descubrirse a ella altiva y orgullosa, y a rendirse humillándose.


Esta decisión por imitar a Jesucristo, la vincula a El de forma perdurable. De la fidelidad a esa respuesta dada, va a depender el curso de su vida ante Dios y ante los hombres. Sigamos el curso de los acontecimientos, leyendo sus mismas expresiones:


Lo que yo he entendido es que todo este cimiento de la oración va fundado en humildad, y que mientras más se abaja un alma en la oración, más la sube Dios. No me acuerdo haberme hecho merced muy señalada, de las que adelante diré, que no sea estando deshecha de verme tan ruín. Y aún procuraba su Majestad darme a entender cosas para ayudarme a conocerme, que yo no las supiera imaginar.


Tengo miedo de que nunca llegará un alma a la verdadera pobreza de espíritu, que es no buscar consuelo ni gusto en la oración, sino consolación en los trabajos por amor de El, que siempre vivió en ellos, y estar en ellos y , en las sequedades, quieta.

Con libertad se ha de andar este camino, puestos en las manos de Dios. Si Su Majestad nos quisiere subir a ser de los de su cámara y secreto, ir de buena gana; si nó, servir en oficios bajos y no sentarnos en el mejor lugar, como he dicho alguna vez. Dios tiene cuidado, más que nosotros, y sabe para lo que es cada uno. ¿De qué sirve gobernarse a sí quien tiene dada ya toda su voluntad a Dios?

Si uno tiene mala voz, por mucho que se esfuerce a cantar, no se le hace buena. Si Dios quiere dársela, no ha él menester antes dar voces. Pues supliquemos siempre nos haga mercedes, rendida el alma, aunque confiada de la grandeza de Dios. Pues, para que esté a los pies de Cristo la dan licencia, procure no quitarse de allí. Esté como quiera.

Siempre que se piense de Cristo, nos acordemos del amor con que nos hizo tantas mercedes, y cuán grande nos le mostró Dios, al darnos tal prenda del que nos tiene.¡ Que amor saca amor!


Ya lo sabeis, amigos del BLOG. Vernos amados por Dios en Jesucristo, y así le correspondamos con amor.¡ Que amor saca amor! Con un cordial saludo, P. Nicolás